Sin agregar comentarios, me limitaré transcribir, cuando corresponda, un párrafo de tono profético publicado en alguno de mis libros o artículos.
Desde luego, la cosa tiene su riesgo, que acepto. Invito por lo tanto a mis lectores a incluir entradas en el blog que muestren las muchas veces que me equivoqué.
Arrancamos hoy con la crisis financiera mundial, nada menos.
fernando
“Las recurrentes comparaciones entre el crash de 1.929 y la situación actual, que se desatan a cada nueva crisis económico-financiera global (y ante la frecuencia y gravedad crecientes de las mismas) son algo más que una exageración periodística. Un sistema económico librado a su propia suerte, carente de medios de intervención globalmente democráticos e incapaz de redistribuir los incrementos productivos, marcha hacia la desocupación, la recesión y los estallidos económicos y sociales, es decir: hacia el abismo de su propia implosión…
Quienes insisten –desde la derecha y desde la ‘izquierda’- en la necesidad de seguir ‘liberando’ el mercado de controles políticos, quienes entonan trillados himnos a la flexibilización, la desregulación y la desinstitucionalización, no están creando las bases de un futuro maravilloso e inédito sino repitiendo los errores que llevaron a 1.929, es decir: preparando un nuevo crack económico, esta vez a una escala mundial entonces impensable, y con ello: un probable quiebre político y social de nuestra civildad.
Para que el ciclo económico alcance una nueva fase expansiva, las decisiones sobre política económica deberían ser tomadas por un gobierno democráticamente elegido -es decir: electoralmente presionable y obligado a considerar las posibles consecuencias de medidas de fuerza sindicales de alcance mundial- y no por los burócratas y tecnócratas del FMI o del Banco Mundial, o por el Gatt o el G7”.
publicado en "República de
“El difundido argumento del “desempleo tecnológico” olvida con demasiada facilidad que los crecimientos de la productividad debidos a la aplicación de la tecnología han sido contrarrestados, desde el inicio mismo de la civilización, con superiores incrementos del consumo, en función de ese “carácter productivo de la demanda” que analizó Marx a mediados del siglo pasado y cuyas conclusiones los economistas keynesianos aplicaron con éxito en el presente. Políticas redistributivas de los incrementos de la productividad para las cuales es condición necesaria la existencia de un poder político democrático eficaz y sin las cuales es inevitable el simultáneo crecimiento de la producción y de la miseria, con un posible 1929 global a la vuelta de la esquina....
Pese a las evidentes dificultades que supone la globalización de
publicado en "Qué significa hoy ser de Izquierda", Sudamericana, 2.004
“Ante la falta de instituciones democráticas mundiales capaces de poner un freno al cortoplacismo capitalista se hace presente la sombra de 1929 –es decir, la posibilidad de un colapso del sistema de financiación, producción e intercambio global–...
Las consecuencias perversas del presente orden neoliberista globalizado, que algunos denominan “Consenso de Washington”, han terminado por afectar hasta a sus mismos impulsores. La volatilidad de los mercados, la disminución del ritmo del crecimiento económico y los cracks financieros de escala nacional-continental que amenazan extenderse a la economía global están estructuralmente ligados al tipo específico del mercado existente, desprovisto de regulaciones, y a las teorías económicas que podemos agrupar bajo el rótulo de fundamentalismos de mercado. A nadie escapa el hecho de que todos estos elementos recuerdan con admirable precisión el año 1929, esto es, la crisis del capitalismo anterior al New Deal rosseveltiano y a la aplicación de políticas redistributivas postuladas por lord Keynes. Significativamente, Keynes sostenía la necesidad de un sistema monetario mundial unificado, acusaba al proteccionismo de ser el principal obstáculo de la unidad europea y calificaba a las devaluaciones competitivas de “política de empobrecer a los vecinos”…
Ya el crack bursátil norteamericano de 1987, cuyos efectos sólo pudieron ser contenidos mediante un esfuerzo coordinado transnacionalmente, ha mostrado los graves riesgos de repetición de 1929, un año decisivo en la gestación de
Que desde el colapso argentino (2002) no se hayan producido otros episodios de semejante magnitud no es necesariamente una buena noticia. Podría tratarse también de la calma que, después de algunas explosiones de alcance limitado, precede en las erupciones volcánicas a la gran conflagración”.
Publicado en "Globalizar
"La primera depresión económica de la Era Industrial comenzó en 1857 debido a un quiebre financiero originado en la entonces periférica ciudad de Nueva York. Para aquellos tiempos, Kart Marx señaló que los medios modernos de comunicación habían arrastrado el capitalismo europeo demasiado cerca de fuentes periféricas de perturbación financiera, como los Estados Unidos. Colapsos más recientes han demostrado que la volatilidad financiera avanza desde el verdadero Tercer Mundo (África sub-Sahariana y los países más pobres de Sud-Asia y Latinoamérica tuvieron su quiebre en los Ochenta) hacia esa especie de Segundo Mundo compuesto por los mercados emergentes (los Tigres asiáticos, Rusia, Méjico, Brasil, Turquía y Argentina tuvieron su colapso financiero durante la segunda parte de los Noventa). Los actuales sucesos financieros en los Estados Unidos sugieren que la sincronización mundial del ciclo y la unificación de los mercados periféricos y centrales podrían hacer que la próxima crisis se extienda globalmente partiendo desde el corazón primer.mundista del sistema financiero y no desde su periferia, causando el primer colapso económico en países avanzados desde la época de la Gran Depresión. Las consecuencias de un eventual quiebre de este tipo en términos de paz y seguridad son incalculables, dado que las armas de destrucción masiva han alcanzado una escala destructiva global."
De "Diez leyes globales", en trámite de corrección.







