DATOS PERSONALES

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* Escritor y periodista especializado en los aspectos políticos de la globalización. * Presidente del Consejo del World Federalist Movement. * Director de la Cátedra de Integración Regional Altiero Spinelli del Consorzio Universitario Italiano per l’Argentina. * Profesor de Teoría de la Globalización y Bloques regionales de la UCES y de Gobernabilidad Internacional de la Universidad de Belgrano. * Miembro fundador de Democracia Global - Movimiento por la Unión Sudamericana y el Parlamento Mundial. * Diputado de la Nación MC por la C.A. de Buenos Aires

sábado, 11 de agosto de 2012



APOCALIPSIS FRÍO

Se derrumbe o no el mundo, la Argentina sigue teniendo los principales factores externos a favor. No a pesar de la crisis, sino gracias a ella. Y aún así, a pesar de ocho años de viento de cola que no existe pero que lo hay, lo hay, el panorama es caótico en todos los aspectos de la vida nacional. No es ya que se tema o se profetice la llegada del apocalipsis. Es que el apocalipsis ha llegado. Es un apocalipsis frío, pero es un apocalipsis. Aquí. Hoy.
 “Esto no es el 2001” sostuvo hace pocas semanas Kiciloff, ese agitador universitario a cargo de la economía nacional. Razón no le faltaba. Esto no es el 2001 porque la soja hoy vale cinco veces más que entonces, el real casi tres veces más, el euro más de seis veces y el dólar cuatro veces y media. Eso, si damos por buenos los valores oficiales. Y tampoco es el 2001 porque no hay corridas bancarias, y no hay corridas bancarias porque tampoco hay dólares y el peso argentino no merece siquiera que alguien corra. Y esto no es el 2001, además, porque el gobierno es un gobierno peronista. Así que de saqueos, ni hablar.
Si la actual economía argentina tuviera que funcionar con los parámetros internacionales de 2001, el señor Kiciloff vería que, en efecto, esto no es el 2001 sino algo peor, ya que todos los factores de competitividad vía devaluación que el 2002 duhaldista nos legó al precio de llevar la pobreza de 35% a 57% en seis meses (son datos del INDEC, QEPD), se han volatilizado en ocho años de progresismo sin progreso, dejando a la vista la carne viva de la realidad.

En 2001, en el colapso de los Noventa, la pobreza llegó a un cuarto de la población luego de dos años de recesión. Hoy estamos en esa cifra con sólo dos meses de recesión. Para no mencionar la situación en todos los aspectos en los que Argentina avanzó con el estilo de un cangrejo en los últimos ocho años, en los que pudo haber dado un enorme paso hacia el futuro. Trabaja hoy en negro un tercio de la mano de obra ocupada. No hay vivienda sino villas miseria que crecieron un 50% y barrios y edificios cada vez más amurallados. La infraestructura se cae a pedazos, evidenciada por un accidente ferroviario a 27 kilómetros por hora en el que fallecieron 51 personas. No ha habido una sola obra pública digna de mención a pesar de la carga fiscal de primer mundo y las cifras del gasto público. Enfrentamos así cuellos de botella asfixiantes en transporte y comunicaciones. En energía pasamos del autoabastecimiento y la exportación a una boleta energética anual de 8.000 millones, lo que ha llevado al bloqueo del dólar. A pesar del famoso seis por ciento los índices internacionales muestran un retroceso del rendimiento educativo sin precedentes en nuestra historia, en tanto el señor ministro de educación propone pruebas especiales que contemplen las capacidades diferentes de los pobres niños argentinos.
El pasaje del superávit al déficit comercial –especialmente significativo respecto a Brasil, que duplicó el valor de su moneda frente al peso- tampoco miente: la Argentina carece ya de una verdadera estructura productiva. El único sector en condiciones de sobrevivir por sí solo es el agropecuario, sin cuyo aporte impositivo la estantería se vendría abajo. Algunas joyas de escaso volumen, como el software y la bioingeniería, dos o tres campeones industriales que han tomado apropiada nota del estado de las cosas y elaborado estrategias de desinversión, y algunos pocos servicios decentes no bastan para esconder la realidad: mitad de la población argentina vive colgada de la nada. Si además el gobierno bloquea los mecanismos que financian la construcción y las automotrices bajan un cambio no hace falta demasiado para comprender lo que sigue. ¿La inflación? Bien, gracias. La inflación no existe, pero acabamos de superar a Venezuela...
Para no hablar de la situación social creada por una década de demagogia populista, que ha destruido la cultura del trabajo, según la izquierda, y las ganas mismas de trabajar, según la derecha. Esa misma inconsciencia irresponsable hace hoy que la mayoría de los argentinos crean que éste es el piso de la situación, y es hora de ir por más, cuando no es el piso sino el techo. Y en cualquier momento se nos cae encima.
En cuanto al famoso desendeudamiento, hágase la cuenta de las necesidades de inversión en transporte, energía y educación y se comprenderá en qué ha consistido: otra fiesta consumista como la de la plata dulce y la convertibilidad, al precio de acabar con el crédito externo y destruir la infraestructura. Estar desendeudados significa hoy, simplemente, que no podemos siquiera pedir prestado lo necesario para reconstruir el país. Desendeudamiento financiero pagado con endeudamiento estructural, en suma; y en nombre de un “modelo productivo”.
La seguridad, sin palabras. La droga crece al amparo de la complicidad política y de la desactivación progresiva del sistema judicial. Su influencia en la criminalidad se hace trágica pese al discurso políticamente correcto. Y de la institucionalidad, mejor no hablar. Todas y cada una de las principales instituciones argentinas se ha convertido en una fachada detrás de la cual opera una mafia, que maneja una caja, y es defendida por una patota. Mafia, caja y patota son hoy las verdaderas instituciones nacionales. ¿Cómo va a haber seguridad de ningún tipo? Lo que hay es violencia, y miedo. Por eso la opción entre obsecuencia y apriete determina la relación entre gobierno y ciudadanos, como bien han comprendido desde el humilde señor Saldaña, el de la inmobiliaria.
Es cierto que la situación objetiva es todavía remediable. Tan cierto como que el problema del país no es la enfermedad, sino el médico. El médico y su estrategia de tensar las cosas hasta el extremo, a riesgo de hacerlas inmanejables. El médico y sus recetas megalomaníacas, capaces de convertir un resfrío en neumonía. El médico y su deliriro autorreferencial. El médico y los colegas del médico, los que le disputan el negocio, tan armados, preparados y listos a matar al paciente como el propio médico. El médico y los que eligen siempre al mismo médico y luego dicen “A este paciente, sólo este médico lo puede curar”.

La intolerancia política de los Setenta, la obsolescencia económica de los Ochenta y la corrupción general de los Noventa. Pobreza, recesión, inflación, inseguridad, autoritarismo, violencia y corrupción crecientes, agudizadas por una sociedad partida al medio y por agresiones impiadosas a toda forma de oposición y dentro del mismo bloque de gobierno. Todo esto, después de ocho años que deberían haber sido los del despegue y en un momento en que las variables externas son aún muy favorables. No está dicho que el país explote de nuevo, pero el apocalipsis está aquí. Es un apocalipsis frío, distante, implosivo, muy distinto al de 2001. Y tan solo acaba de empezar.


martes, 7 de agosto de 2012


No hace falta esperar el fin de los Juegos Olímpicos para comprobar los pobres resultados obtenidos por los atletas que dependen del ENARD. La de este año no sólo será, probablemente, una de las performances olímpicas más pobres de la historia, sino que las pocas medallas que ha obtenido y aún puede obtener la delegación argentina dependen de deportes que poco y nada tiene que ver con la gestión Whertein. 
Los muchachos no tienen la culpa, sino el modelo de ENARD establecido por la ley 26.573: gestión discrecional de un empresario, sin concursos públicos y con escaso o nulo control del estado, financiada por un impuesto directo a la telefonía celular, un consumo hoy básico para cualquier canasta familiar. 
Pagan los pobres, dirige un empresario y el estado mira para otra parte. Si esto no es neoliberalismo, el neoliberalismo ¿dónde está?

Y para que no me acusen del habitual "critican pero no tienen propuestas" les paso mi propuesta de modificación de la ley de creación del ENARD, presentada en 2010. Recuerdo bien la reticencia de los diputados de los demás partidos de la oposición, y "veo" aún a la Presidenta de la Comisión de Deportes, la diputada Bianchi (PJ), maniobrando el expediente para que se tratara durante uno de mis viajes en misión oficial, y a varios entrenadores y deportistas famosos, simpatizantes de Werthein, diciendo públicamente que me oponía a la creación del ENARD cuando su creación fue uno de mis sueños en los treinta años de mi vida que dediqué al deporte...

Acá están las razones y acá está el proyecto: juzguen ustedes mismos.  

ENARD (ENTE NACIONAL DE ALTOS RENDIMIENTOS DEPORTIVOS)
DIEZ RAZONES PARA MEJORAR LA LEY 26.573

Para ver el proyecto presentado por los diputados IGLESIAS, PIEMONTE, PRAT GAY, REYES, CARRIO, COMI, FLORES, y BULLRICH entrá en

1- La ley 26.573 no prevé ninguna limitación a los deportes a los que el ENARD puede apoyar
1- Nuestro proyecto de modificación 3721-D-2010 prevé que el ENARD sólo puede apoyar deportes olímpicos y paralímpicos, evitando así que sus fondos puedan dilapidarse en el fútbol y el boxeo profesionales, en organizar grandes premios automovilísticos o financiar la carrera de corredores en el exterior, por ejemplo.

2- La ley 26.573 no prevé la presencia del deporte paralímpico, estableciendo una inaceptable discriminación entre los deportistas argentinos
2- Nuestro proyecto de modificación 3721-D-2010 incluye al Comité Paralímpico Argentino entre los socios fundadores del ENARD y le asigna funciones y capacidad decisoria en varios de sus organismos de administración y gestión.

3- La ley 26.573 no prevé ningún tipo de planificación por objetivos, ni la presentación de un presupuesto, ni una asignación de recursos que respete las prioridades deportivas fijadas por el proyecto y relacione su mantenimiento o mejora a la obtención de los resultados prefijados; quedando libradas todas estas decisiones fundamentales a la discrecionalidad del gestor.
3- Nuestro proyecto de modificación 3721-D-2010 obliga a la dirección del ENARD a actuar planificadamente, a determinar sus objetivos, establecer sus prioridades, asignar recursos en forma coherente con los mismos, planificar sus intervenciones, informar sobre el éxito o el fracaso de sus programas y reasignar periódicamente recursos de acuerdo a una evaluación de los resultados obtenidos, evitando el amiguismo, el clientelismo y las intervenciones discrecionales por parte de las autoridades responsables de su gestión.

4- La ley 26.573 no prevé ningún mecanismo de designación de personal capaz de impedir la discrecionalidad, el nepotismo y el clientelismo, del tipo de las que son obligatorias en todos los cargos estatales que dependen –como el ENARD- de la asignación de fondos públicos; dejando libradas todas las designaciones de personal a la libre discrecionalidad del gestor.
4- Nuestro proyecto de modificación 3721-D-2010 establece un mecanismo específico de designación de funcionarios -tanto de los cuerpos técnicos como en los consejos de asesores- adaptado a  las necesidades del deporte olímpico, con participación del propio ENARD, de sus organizaciones fundadoras, de las federaciones y de los ex deportistas olímpicos; limitando así, en todo lo posible, cualquier ejercicio de favoritismo y discrecionalidad por parte de las autoridades a cargo de la gestión.

5- La ley 26.573 excluye al Congreso de la Nación -es decir: a los representantes constitucionales de los ciudadanos argentinos- de las funciones que le competen en materia de regulación y control de los organismos financiados con fondos públicos, limitando su función a la mera sanción de la ley de origen y autorizando a las autoridades del ENARD a modificar las reglas de funcionamiento fijadas por esa ley sin pasar por la aprobación legislativa.

5- Nuestro proyecto de modificación 3721-D-2010 incluye al Congreso de la Nación en las funciones que le competen en materia de regulación y control de los organismos financiados con fondos públicos, obligando a que toda modificación del reglamento del ENARD que altere lo fijado por ley sólo pueda ser sancionado mediante la necesaria aprobación legislativa.
6- La ley 26.573 excluye a los deportistas y ex deportistas olímpicos de las funciones de administración y control del funcionamiento del ENARD.
6- Nuestro proyecto de modificación 3721-D-2010 incluye a los deportistas argentinos de las funciones de administración y control del funcionamiento del ENARD a través de la presencia de ex deportistas olímpicos en varias de sus instancias de gestión.

7- La ley 26.573 prevé un presupuesto reducido de gastos, que -según las cifras brindadas recientemente por el propio ENARD- es inferior a los 10 millones de pesos mensuales, sin que la ley prevea un adecuado escrutinio de la asignación y el destino final de esos recursos.

7- Nuestro proyecto de modificación 3721-D-2010 prevé un presupuesto de gastos que prácticamente duplica el presupuesto anual previsto por la ley original, sometiendo a su vez a esos gastos a un estricto control de transparencia.
8- La ley 26.573 imputa el presupuesto del ENARD a un impuesto fijo sobre la telefonía móvil, gravando ulteriormente uno de los servicios de alto consumo por parte de los sectores sociales más vulnerables del país (trabajadores que necesitan telefonía móvil para comunicarse, personas que habitan en villas o lugares donde no llega la red de telefonía fija, etc.) y sometiendo la financiación del deporte de alto rendimiento a los vaivenes del ciclo comercial y a las innovaciones tecnológicas que puedan modificar la telefonía móvil en el futuro cercano.

8- Nuestro proyecto de modificación 3721-D-2010 prevé la financiación del ENARD a través del presupuesto del estado, estableciendo además el origen de esos fondos (un recorte de alrededor del 20% en los recursos demagógicamente empleados en la financiación estatal del más rico de los deportes argentinos, el fútbol), lo que establece una asignación más democrática y racional de los recursos públicos destinados al deporte nacional y pone a salvo los fondos del deporte olímpico de las fluctuaciones típicas del ciclo comercial y de las innovaciones tecnológicas que puedan alterar los ingresos de la telefonía móvil.
9- La ley 26.573, de creación del ENARD, ha sido una excelente iniciativa, destinada a responder a una vieja y legítima demanda de atención por parte del deporte olímpico argentino.
9- Nuestro proyecto de modificación 3721-D-2010 respeta y mantiene todas y cada una de estas características, ampliándolas en varios de sus aspectos y recogiendo la experiencia de varios organismos de este tipo que han funcionado con gran eficiencia en otros países.

10- La ley 26.573 responde a una concepción fuertemente neoliberista según la cual los sectores de ingresos bajos y medios aportan el dinero a las arcas públicas y estos recursos son administrados discrecionalmente y casi sin ningún tipo de control, por un empresario privado.

10- Nuestro proyecto de modificación 3721-D-2010 se basa en que el estado no debe ser el socio-idiota de un gestor privado ni puede estar despreocupadamente ausente de la gestión un organismo de gran importancia para el deporte nacional, financiado –además- con fondos públicos. 

 Fernando A. Iglesias



sábado, 28 de julio de 2012


A diez años de la creación de la Corte Penal Internacional, les acerco este balance de luces y sombras, y con algunas propuestas para el futuro inmediato (en inglés, cortesía de The Federalist Debate). 
FAI

International Criminal Court 2.0

The creation of the International Criminal Court (ICC) has constituted a great demonstration of the unsuspected possibilities opened by the collaboration between the organizations of the global civil society and some few progressive governments[1], as well as the highest step achieved by humankind towards universal justice. However, even with its 121 States Parties, its issued 20 warrants of arrest, its 15 cases and its seven ongoing investigations, ten years after its effective creation the ICC continues to show severe limitations in its aim to end impunity for crimes against humanity.
The most obvious of them derives from the article 13 of the Rome Statute that has established the Court, which states that only the citizens of the nations that had signed the Statute are subjected to the ICC jurisdiction. It is obvious that -if not provided- this concession to national sovereignties would have wrecked the entire project of the Court. As obvious as the fact that this capacity of national states to decide whether or not adhere to the rules of global justice has predictably led the most warlike and violent of them to not endorse the Treaty, keeping away from international law their political leaders and military officials.
The list of the nations that have not yet signed the Treaty (Rome Statute) expresses of the incompatibility between national sovereignties, on one hand, and universal justice, human rights and rule of law, on the other. It includes China, Cuba, Iraq, Iran, Israel, Libya, Pakistan, Syria, Russia and the United States, among others. Needless to say, these are exactly the countries that have been the protagonists of violations to human rights or the focus of recent international conflicts and civil wars.

As a predictable result of this concession to national sovereignty, the ICC prosecution has so far opened 16 cases in 7 countries: Uganda, the Democratic Republic of the Congo, Sudan (Darfur), the Central African Republic, Kenya, Libya and Côte d’Ivoire[2]; meaning seven African nations among seven. The some official source informs that the ICC procurator “is currently conducting preliminary examinations in a number of situations including Afghanistan, Georgia, Guinea, Colombia, Honduras, Korea and Nigeria”, meaning none a single first world Western country among all of them.
Of course, crimes against humanity and massive violations of human rights are more frequent in Africa than in any other continent, and less usual at the first world than within the third one. Yet, the ICC was created both to judge crimes against humanity and war crimes, such as those committed by the United States (and their allies, in some cases) by invading Iraq, jailing people under inhumane conditions and without any guarantee of a fair trial in Guantanamo and creating a vast international system of imprisonment and torture.
Meaningfully, an initiative in favor of the investigation of war crimes and international aggression committed by the U.S.A. in Iraq, which had been promoted to the Court by 2006, was dismissed because “The available information suggests that a small number of murders and inhumane treatment of people has occurred. However, the crimes committed by citizens of the states-members of the ICC in Iraq have now reached the gravity required to be judged" (ICC resolution, 10/17/06).
Nonetheless, latest news on the biased perspective adopted by the ICC was the UN Security Council composed by three permanent members –the United States, Russia and China- proposing and obtaining from the ICC the prosecution of Colonel Gaddafi[3], while all the three countries continue to avoid to sign the Rome Statute in order to keep the immunity of its own officials and public servants. Beside the undoubted criminality of Gaddafi´s acts, what can the people of the third-world could possibly think on the ICC when they saw the cruel Gaddafi’s assassination after he had been warranted to arrest by the ICC, with no further prosecution of its murderers? What can any just human being think about by observing that all the criminals against humanity seem to be African? What when first-world countries’ war crimes –such as starting war against Iraq based on false allegations of possession of mass-destruction weapons- are ignored or dismissed?

For those who want to preserve the ICC as a fair instrument for the establishment of international rule of law and global justice, it gets every day clearer that the current structure of the ICC conspires against these high objectives. A new structure –a 2.0 International Criminal Court- is urgently needed but, how could it be created when three of the five big powers that command the UN Security Council are against any limitation of their national sovereignties?
A first step in this direction, however, is simple to achieve: no matter if their own national states have signed or not the ICC Rome Statute, no matter if their states are part or not of the UN Security Council, crimes against humanity and war crimes must be prosecuted and their committers be judged guilty by the ICC. The fact that insofar they cannot be punished should not be an obstacle for their moral and symbolic impeachment. You think, for instance, on the consequences of an ICC verdict of culpability against those who had decided the invasion of Iraq, or the use of Guantanamo as a prison, or the building of an international network of imprisonment and torture -etc- in terms of their internal political credibility and you will verify that the ICC is not that powerless as some pretend it to be.

To be short: if the ICC prosecution to Gadaffi and Omar al-Bashir[4] were feasible –as they effectively were- there are no good reasons in favor of keeping first-world public functionaries, commanders and troops out from the court if they are responsible of war crimes. The advantages for the credibility of the Court would be evident: the biased conviction of only Africans and the partisan judging of third-world tyrants would be publically assigned to the responsible ones: national states and their pretension that national sovereignty is over human rights. The alternative to such a measure is continuing to devaluate the ICC´s prestige, its degradation to another “tribunal of the winners” and the erosion of basic concepts such as human rights, international rule of law and global justice.

As well as these measures seem to be essential and urgent to prevent that the ICC´s current first-worldist bias lead to its failure, the ICC shift from its 1.0 to its 2.0 stage constitutes the most valuable objective for the Coalition for the International Criminal Court (CICC), which already includes 2.500 civil society organizations from 150 different countries devoted “to ensure that the Court is fair, effective and independent” and “make justice both visible and universal”[5].

But let’s see further on the political structure of this techno-economically globalised world. In all democratic countries, the creation of an equal justice for all was only possible when the development of courts and tribunals was complemented by the creation of representative and democratic political systems. There is no truly justice-for-all where there is no democracy, meaning both countries and the whole world. The ICC will be always blamed and in high danger of being disaccredited and discarded until the creation of representative forms of democracy at the global level.
The history of Democracy is clear: at the national level, as well as at the regional one, the creation of courts was immediately followed by their failure or by the creation of parliaments. The establishment of a UN Parliamentary Assembly such as an embryo of a World Parliament and the future replacement of the current Assembly of State Parties as the ICC’s governing body are, hence, the following necessary step (a 3.0 ICC) towards a universal egalitarian global justice.

Fernando A. Iglesias
Democracia Global- Argentina vicepresident
Cattedra Altiero Spinelli director
World Federalist Movement council chairman

[1] The ICC was established after a successful campaign developed by the global coalition of NGOs: the Coalition for an International Criminal Court, which is the largest global association focused on the fight for global justice. Coordinated since 1995 by Bill Pace, executive secretary of the World Federalist Movement, is made to 2,500 NGOs from 150 countries.

[2]According to the same ICC.  See http://www.icc-cpi.int
[3] “On 26 February 2011, the UN Security Council decided unanimously to refer the situation in Libya since 15 February 2011 to the ICC Prosecutor. On 3 March 2011, the ICC Prosecutor announced his decision to open an investigation, which was assigned by the Presidency to Pre-Trial Chamber I. On 27 June 2011, Pre-Trial Chamber I issued three warrants of arrest respectively for Muammar Mohammed Abu Minyar Gaddafi, Saif Al-Islam Gaddafi and Abdullah Al-Senussi for crimes against humanity allegedly committed across Libya from 15 until at least 28 February 2011, through the State apparatus and Security Forces. On 22 November 2011, Pre-Trial Chamber I formally terminated the case against Muammar Gaddafi due to his death” (from the ICC webpage).

[4] Despite Sudan is not an ICC state-member, the previous ICC prosecutor, Dr. Luis Moreno Ocampo, asked the ICC judges a warrant for the Sudanese President Omar al-Bashir, alleging him to be guilty of war crimes and genocide in Darfur (Sudan).

viernes, 13 de julio de 2012



Acaba de terminar en la Universidad de Winnipeg, Canadá, el XXVI Congreso del Movimiento Federalista Mundial http://www.wfm-igp.org/site/wfm-home   que contó con la participación de 45 delegados de organizaciones federalistas de Norteamérica, Sudamérica, Asia y Europa. 
Las grandes crisis globales en el plano ecológico, financiero y de seguridad estuvieron en el centro del debate, así como las movilizaciones que en todo el mundo expresan su descontento con el actual orden político internacional y, aunque de manera confusa y embrionaria, reclaman un mundo más pacífico y unido, justo y democrático.

Tres acontecimientos confirman el crecimiento de Democracia Global-Argentina - Movimiento por el parlamento mundial y la la unidad sudamericana http://www.democraciaglobal.org.ar/ :

1) El reconocimiento de Democracia Global como miembro permanente del Movimiento Federalista Mundial , con derecho a dos delegados en el Consejo.

2) La aprobación de una moción de apoyo al Manifiesto por una Democracia Global http://globaldemocracymanifesto.wordpress.com/espanol/  así como la decisión de varias de las organizaciones asociadas al MFM de desarrollar actividades de difusión y debate.

3) Mi elección, por unanimidad, a presidente del Consejo y miembro permamente del Comité Ejecutivo.

Espero que tengan el tiempo de curiosear en los links que he posteado, y que compartan conmigo la idea de que en el siglo XXI las tareas de la política (proteger el medio ambiente mundial, regular los mercados financieros globales, detener la proliferación nuclear, disminuir las desigualdades internacionales, promover un escenario mundial regido por la ley, los derechos humanos y el estado de derecho) serán sobre todo globales, o no serán nada.  



miércoles, 4 de julio de 2012

Comparto con ustedes el excelente artículo de FERNANDO SAVATER en EL PAÍS, sobre los desafíos actuales de la democracia,  con explícita mención del MANIFIESTO POR UNA DEMOCRACIA GLOBAL, del cual es firmante.


Reactivar la democracia

Es evidente que la crisis económica y sus consecuencias demoledoras en el Estado de bienestar europeo, la indignación contra los mercados financieros asilvestrados, el levantamiento popular contra las satrapías del norte de África, las alteraciones climáticas que las cumbres internacionales no logran evitar, etcétera… han conmocionado las bases rutinarias de las democracia establecidas. Cada vez resulta más claro para más gente que el sistema no puede funcionar poniendo el piloto automático o dejando que los profesionales de la política sigan cooptando entre ellos apaños cada vez más ineficaces. Más allá de demostraciones de descontento comprensibles, pero que a veces favorecen el regreso de opciones totalitarias (tanto la extrema derecha como la extrema izquierda están permanentemente indignadas contra la democracia y se aprovechan de la confusión) parece urgente no quizá refundar sino al menos reactivar la democracia. Pero ¿cómo?

Abundan las propuestas de diferente signo, que a veces —siguiendo la moda del celebérrimo panfleto de Hessel— adoptan en su título el modo imperativo. No será la primera vez que la rebelión comience obedeciendo la orden de rebelarse… Paolo Flores d’Arcais es uno de los intelectuales italianos que más han luchado por la recuperación de una conciencia cívica en su país, secuestrada a medias entre Berlusconi y el papado. Director de la revista Micromega, de referencia para todos los demócratas europeos con espíritu libertario, y seguidor ilustrado de Hannah Arendt, acaba de publicar un breve libro —Democrazia! (editorial Add, Turín)— afortunadamente más y mejor argumentado que el ¡Indignaos! de Hessel, aunque responde a una urgencia semejante.
En su apretado prontuario, Flores d’Arcais repasa los fundamentos de la democracia moderna, pero también los obstáculos actuales que la bloquean o pervierten. Para él, la ciudadanía no es un derecho adquirido en el que reposar sino una permanente exigencia de militancia... lo cual contraviene nuestros tiempos abúlicos, en los que muchos despotrican pero pocos están dispuestos a sacrificar algo de su comodidad en informarse a fondo y reunirse con otros para reivindicar los cambios necesarios. Sin embargo, piensa Flores d’Arcais, sólo hay democracia donde se lucha por la democracia. Un combate que pasa por enfrentarse a toda ilegalidad, privada o institucional, por exigir respeto a la verdad de los hechos y laicismo que separe la esfera pública de cualquier dogma religioso, defender la lógica racional y la ilustración en todos los planos, suprimir la influencia corruptora del dinero en el horizonte político y propiciar la redistribución constante de la riqueza a través de un Estado que no renuncie a procurar el bienestar de la mayoría, así como una fiscalidad vigilante y progresivamente progresiva, etcétera... En cuanto al plano moral de la democracia, el resumen de su ética es la coherencia entre lo que conocemos, lo que deseamos y la forma en que nos comportamos socialmente. ¿Un repertorio de sueños e ilusiones? Quizá lo ilusorio sea imaginar que seguiremos en democracia si renunciamos a ellos.

Ese reactivamiento democrático tendrá que ser no sólo local, sino mundial. Es lo que pide el Manifiesto por una democracia global (ver http://globaldemocracymanifesto.wordpress.com/ ) dirigido a todos aquellos que quieran ser ciudadanos del mundo y no meramente sus habitantes. Ante la globalización de las finanzas, las cadenas productivas y los medios de comunicación, así como el poder planetario de las tecnologías destructivas, es imprescindible la globalización de las instituciones democráticas de regulación y control. Esta demanda, que encierra una voz de alarma, la han firmado intelectuales de todo el mundo como Zygmunt Bauman, Ulrich Beck, Richard Sennett, Noam Chomsky, Susan George, Giacomo Marramao, Mary Kaldor, Juan José Sebreli, Abdullahi Ahmed An-Na’im, Vandana Shiva, Roberto Saviano, etcétera... y va a ser presentada en capitales de todos los continentes a lo largo de este año y del próximo. Como tantas otras iniciativas, ésta puede quedarse en un brindis declamatorio: depende de todos nosotros. Porque nada se hará si creemos que nada puede hacerse.

FERNANDO SAVATER 

jueves, 28 de junio de 2012


Presentación del Manifiesto por una Democracia Global

Con una conferencia a la que asistieron activistas de movimientos sociales globales como Occupy-London, miembros de varias ONG y prestigiosas personalidades de la academia internacional, el Manifiesto por una Democracia Global fue presentado ayer en la London School of Economics and Political Sciences.
Formaron parte de la mesa de debate los escritores e investigadores Daniele Archibugi (CNR-Italia), Richard Sennett (New York University-LSE), Fernando Iglesias (UB-UCES-CUIA), Mathias Koenig-Archibugi (LSE) y Saskia Sassen (LSE-Columbia University).

El Manifiesto es una declaración pluralista acerca de la necesidad de dar respuestas globales y democráticas a asuntos globales como la proliferación nuclear, el cambio climático y la crisis financiera, para lo cual propone democratizar las organizaciones internacionales y avanzar hacia la constitución de instituciones democráticas globales. Además de los presentadores, el Manifiesto ha sido firmado por reconocidas autoridades intelectuales en políticas globales como Jacques Attali, Zygmunt Bauman, Ulrich Beck, Noam Chomsky, David Held, Toni Negri, Beatriz Sarlo, Fernando Savater y Juan José Sebreli.

La conferencia de prensa internacional mediante la cual fue presentado es la primera de una serie que incluye la ciudad de Roma (septiembre) y la de Buenos Aires (noviembre).
Quienes estén interesados, encontrarán más información sobre  el Manifiesto en http://globaldemocracymanifesto.wordpress.com/

miércoles, 27 de junio de 2012



MANIFIESTO POR UNA DEMOCRACIA GLOBAL

  • La política atrasa. Vivimos una era de profundas transformaciones tecnológicas y económicas a las que no ha correspondido una similar evolución de las instituciones públicas responsables de su regulación. La economía se ha globalizado, pero las instituciones políticas y la democracia, no. Con sus muchas peculiaridades, diferencias y limitaciones, las protestas que hoy se extienden por el planeta evidencian un creciente malestar con el sistema de toma de decisiones, las formas de representación existentes y su escasa capacidad del sistema político para proteger los bienes comunes, y expresan una exigencia de más y mejor democracia.

  • El bienestar y la seguridad del mundo están amenazados. El orden nacional/inter-nacional surgido del fin de la Segunda Guerra Mundial y de la caída del Muro de Berlín no ha sido capaz de gestionar los grandes avances de los sistemas productivos en beneficio de toda la humanidad. Por el contrario, asistimos a la emergencia de procesos regresivos y destructivos derivados de la crisis económico-financiera, del aumento de las desigualdades sociales, del recalentamiento global y de la proliferación nuclear. Estos fenómenos han afectado ya negativamente la vida de miles de millones de seres humanos y su continuidad y mutuo potenciamiento ponen en riesgo la paz del mundo y la supervivencia de la civilización humana.

  • Las crisis globales requieren soluciones globales. En un universo social determinado por la globalización, las capacidades democráticas de los estados nacionales y de las instituciones inter-nacionales se ven cada vez más restringidas frente al desarrollo de poderosos procesos, organizaciones y sistemas mundiales cuya índole no es democrática. Durante los últimos años, los principales líderes nacionales e inter-nacionales del mundo han corrido detrás de los acontecimientos globales. Su reiterado fracaso demuestra que no bastan las reuniones ocasionales, ni los acuerdos inter-gubernamentales, ni la cooperación inter-nacional, ni el pretendido multilateralismo, ni las actuales formas de gobernanza inter-estatales. La globalización de las finanzas, las cadenas productivas y los sistemas de comunicación, y el poder planetario alcanzado por las tecnologías destructivas exigen la globalización de las instituciones políticas de regulación y control. Las crisis globales requieren soluciones globales coherentes y efectivas. Por eso exigimos la urgente creación de nuevas agencias globales especializadas en el desarme, el crecimiento estable, equitativo y sostenible y la protección del medio ambiente, y la rápida implementación de formas de gobernanza democrática global en todos los temas que las actuales cumbres inter-gubernamentales han demostrado ser incapaces de resolver.

  • Necesitamos avanzar hacia nuevas, y más extensas y profundas, formas de democracia. El actual modelo de globalización tecnológico-económica debe ser superado por otro que ponga los instrumentos tecno-económicos al servicio de un mundo más justo, pacífico y humano. Necesitamos un nuevo paradigma de desarrollo, globalmente sostenible y que incluya en sus beneficios a los miembros más pobres y desvalidos de la humanidad. Para evitar la profundización de las crisis globales y buscar soluciones a los desafíos planteados por la globalización debemos avanzar hacia más extensas y profundas formas de democracia. Las organizaciones nacional-estatales deben formar parte de una estructura más amplia y mejor coordinada, que debe incluir y articular instituciones regionales democráticas en todos los continentes, la reforma de la Corte Internacional de Justicia, una Corte Penal Internacional más justa y equitativa, y una Asamblea Parlamentaria en las Naciones Unidas, embrión de un futuro Parlamento Mundial. Pero este cambio institucional no podrá ser exitoso si es fruto de las acciones de una elite autoelegida. Por el contrario, la democratización del orden mundial debe surgir de un proceso socio-político abierto a todos los seres humanos, cuyo objetivo es la institucionalización participativa de una democracia global.

  • Globalizar la democracia es la única manera de democratizar la globalización. Más allá de nuestras divergencias acerca de los contenidos y métodos idóneos para avanzar hacia un orden mundial más justo y estable, los abajo firmantes compartimos un firme compromiso con el desarrollo de una democracia global. En nombre de la Paz, la Justicia y los Derechos Humanos no queremos ser mundialmente gobernados por quienes sólo han sido elegidos para hacerlo a nivel nacional, ni por organismos inter-nacionales que no nos representan. Por eso trabajamos en la construcción de espacios políticos supranacionales y reclamamos instituciones políticas regionales, inter-nacionales y mundiales a la altura de los desafíos del Siglo XXI, que expresen las diferentes visiones y defiendan los intereses comunes de los siete mil millones de mujeres y hombres que componemos hoy la humanidad.

  • Convocamos a todos los seres humanos a participar de la constitución de una democracia global. Compartimos con los movimientos sociales mundiales el reclamo de “unirnos por un cambio global” y por una “democracia real”. Ambos postulados expresan el creciente rechazo a seguir siendo gobernados por poderes políticos y económicos sobre cuyas resoluciones no tenemos influencia. La autonomía y la autodeterminación no sólo son válidas a nivel local y nacional, sino a  nivel mundial. Por eso reivindicamos nuestro derecho a participar de las decisiones globales que afectan nuestras vidas. Queremos ser ciudadanos del mundo y no sus meros habitantes. Exigimos democracia no sólo a nivel local y nacional sino una democracia global, nos comprometemos a trabajar por su desarrollo y llamamos a todos los líderes políticos, intelectuales y civiles, a todas las organizaciones, partidos y movimientos democráticos, y a todas las personas de convicciones democráticas del planeta, a participar activamente de su constitución.


Abdullahi Ahmed An-Na'im, Daniele Archibugi, Jacques Attali, Bertrand Badie, Zygmunt Bauman, Ulrich Beck, Mary Burton, Noam Chomsky, Richard Falk, Susan George, David Held, Fernando Iglesias, Mary Kaldor, Mathias Koenig-Archibugi, Lucio Levi, Giacomo Marramao, George Monbiot, Toni Negri, Heikki Patomaki, Beatriz Sarlo, Saskia Sassen, Fernando Savater, Roberto Saviano, Juan José Sebreli, Richard Sennett, Vandana Shiva, Andy Strauss

martes, 26 de junio de 2012



Les copio mi artículo de ayer en La Nación.
Más noticias  a partir del jueves, luego de la presentación.
Fernando


INTELECTUALES POR UNA DEMOCRACIA GLOBAL

¿Qué tienen que ver las revoluciones democráticas del mundo árabe, los indignados de Madrid y Atenas, el movimiento Occupy Wall-Street, la proliferación nuclear, la crisis financiera y el recalentamiento climático? Todo. Si las crisis económicas, ecológicas y de seguridad globales nacen de la incapacidad del sistema político nacional/inter-nacional para enfrentar los desafíos planteados por la globalización, el creciente número y relevancia global de los movimientos sociales expresan un descontento generalizado con las formas existentes de representación democrática, restringidas hoy, en plena era global, a la escala nacional.

Por este motivo, un grupo de académicos e intelectuales de todo el planeta hemos decidido hacer conocer nuestra posición a  favor de un orden global más justo, pacífico, democrático y humano, redactando y firmando el "Manifiesto por una democracia global". El Manifiesto es una declaración pluralista que pone el énfasis en los valores cosmopolitas compartidos por personas de muy distintos orígenes y convicciones, y en la necesidad de avanzar hacia nuevas instituciones democráticas regionales, internacionales y mundiales capaces de afrontar los desafíos del siglo XXI.

El documento comienza con un diagnóstico de los motivos del retroceso de la política: Las capacidades democráticas de los estados nacionales y las instituciones inter-nacionales se ven cada vez más restringidas frente al desarrollo de poderosos procesos, organizaciones y sistemas mundiales cuya índole no es democrática”, señala, y aunque extiende la crítica a los principales responsables de las decisiones globales intenta también encontrar una razón que supere los meros cargos personales: “Durante los últimos años, los principales líderes nacionales e inter-nacionales del mundo han corrido detrás de los acontecimientos globales. Su reiterado fracaso demuestra que no bastan las reuniones ocasionales, ni los acuerdos inter-gubernamentales, ni la cooperación inter-nacional, ni el pretendido multilateralismo, ni las actuales formas de gobernanza inter-estatales. La globalización de las finanzas, las cadenas productivas y los sistemas de comunicación, y el poder planetario alcanzado por las tecnologías destructivas exigen la globalización de las instituciones políticas de regulación y control”.
De allí, el Manifiesto por una Democracia Global pasa a enunciar una serie de propuestas sostenidas por varios de sus firmantes, unificando varias iniciativas de las cuales algunas tienen por ahora un carácter meramente académico pero muchas –como la de la Asamblea Parlamentaria de la ONU, aprobada por los parlamentos europeo, latinoamericano, africano, del Mercosur y argentino- han avanzado ya mediante el desarrollo de vastas campañas globales: “Las crisis globales requieren soluciones globales. Por eso exigimos la urgente creación de nuevas agencias globales especializadas en el desarme, el crecimiento equitativo y sostenible y la protección del medio ambiente, y la rápida implementación de formas de gobernanza democrática global en todos los temas que las actuales cumbres inter-gubernamentales han demostrado ser incapaces de resolver…. Las organizaciones nacional-estatales deben formar parte de una estructura más amplia y mejor coordinada, que debe articular instituciones regionales democráticas en todos los continentes, la reforma de la Corte Internacional de Justicia, una Corte Penal Internacional más justa y equitativa, y una Asamblea Parlamentaria en las Naciones Unidas, embrión de un futuro Parlamento Mundial”.
El cierre corresponde a una reinterpretación en clave global del concepto de ciudadanía, nacido –como el propio nombre lo indica- en las ciudades y detenido hoy en el nivel nacional: “No queremos ser mundialmente gobernados por quienes sólo han sido elegidos para hacerlo a nivel nacional, ni por organismos inter-nacionales que no nos representan –sostienen- Por eso reclamamos instituciones políticas regionales, inter-nacionales y mundiales que expresen las diferentes visiones y defiendan los intereses comunes de los siete mil millones de mujeres y hombres que componemos hoy la humanidad. Reivindicamos nuestro derecho a participar de las decisiones globales que afectan nuestras vidas. Queremos ser ciudadanos del mundo y no sus meros habitantes”. Finalmente, el Manifiesto concluye en clave de convocatoria de alcance planetario: “Exigimos democracia no sólo a nivel nacional sino una democracia global, nos comprometemos a trabajar por su desarrollo y llamamos a todos los líderes políticos, intelectuales y civiles, a todas las organizaciones, partidos y movimientos democráticos, y a todas las personas de convicciones democráticas del planeta, a participar activamente de su constitución”

El Manifiesto por una Democracia Global ha sido firmado ya por muchas de las más reconocidas autoridades en el estudio y discusión de estas problemáticas, entre otros: Abdullahi Ahmed An-Na'im, Daniele Archibugi, Jacques Attali, Bertrand Badie, Zygmunt Bauman, Ulrich Beck, Mary Burton, Noam Chomsky, Richard Falk, Susan George, David Held, Mary Kaldor, Mathias Koenig-Archibugi, Lucio Levi, Giacomo Marramao, George Monbiot, Toni Negri, Heikki Patomaki, Beatriz Sarlo, Saskia Sassen, Fernando Savater, Roberto Saviano, Juan José Sebreli, Richard Sennett, Vandana Shiva y Andy Strauss. Lo lanzaremos el miércoles  27 de junio en la LSE (London School of Economics and Political Science) mediante una conferencia de prensa que se desarrollará bajo el lema “Intelectuales de todo el planeta llaman a los líderes mundiales y los ciudadanos del mundo a construir una democracia global”. Será la primera de una serie que incluye a Roma (septiembre) y Buenos Aires (noviembre), y que continuará en 2013 en Nueva York, Bruselas, Nueva Delhi, Tokio y otras ciudades de todo el planeta. Quienes estén interesados en la iniciativa encontrarán informaciones actualizadas en http://globaldemocracymanifesto.wordpress.com/

Como en los duros tiempos de la finalización de la Segunda Guerra afirmaron varios líderes pacifistas y federalistas mundiales, parece haber llegado el momento de elegir entre un mundo o ninguno.

Fernando A. Iglesias