DATOS PERSONALES

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* Escritor y periodista especializado en los aspectos políticos de la globalización. * Presidente del Consejo del World Federalist Movement. * Director de la Cátedra de Integración Regional Altiero Spinelli del Consorzio Universitario Italiano per l’Argentina. * Profesor de Teoría de la Globalización y Bloques regionales de la UCES y de Gobernabilidad Internacional de la Universidad de Belgrano. * Miembro fundador de Democracia Global - Movimiento por la Unión Sudamericana y el Parlamento Mundial. * Diputado de la Nación MC por la C.A. de Buenos Aires

martes, 26 de diciembre de 2006

La gente de Diario Perfil me pidió un comentario-resumen de los casos policiales del 2006 y escribí un artículo que pueden leer completo clickando aquí. Salió el domingo con el título "Cuando PACO dejó de ser un sobrenombre". Reproduzco abajo lo más interesante, que está al final, y que -como de costumbre- no me tuvo como autor.
fernando

Cierro esta nota reproduciendo algunas de las frases del jefe del Primer Comando de San Pablo, Marcos Camacho (a) Marcola, según la entrevista realizada en mayo por “O Globo” después de que su banda convirtiera por semanas la ciudad más rica de Latinoamérica en una nueva versión de Bagdad. Sostuvo Marcola: “Soy una señal de estos tiempos. Yo era pobre e invisible. Ustedes nunca me miraron durante décadas, cuando era fácil resolver el problema de la miseria. ¿Qué hicieron? Nada. Ahora somos ricos gracias a las multinacionales de la droga, y ustedes se están muriendo de miedo. No hay solución, hermano. La propia idea de “solución” es un error. ¿Ya vio el tamaño de las 560 villas miseria de Río? ¿Anduvo en helicóptero sobre la periferia de San Pablo? ¿Solución, cómo? Ustedes son los que tienen miedo de morir, yo no. La muerte para nosotros es la comida diaria. No hay más proletarios y explotadores. Hay una tercera cosa creciendo allí afuera, cultivada en el barro, educándose en el analfabetismo, diplomándose en las cárceles, como un Alien escondido en los riñones de la ciudad. Mis comandados son una mutación de la especie social. Son hongos de un gran error sucio. Estamos todos en el centro de lo insoluble. Sólo que nosotros vivimos de él y ustedes no tienen salida. Sólo la mierda. Y nosotros trabajamos dentro de ella. Entiéndame, hermano, no hay solución”.
Tome nota quien deba tomarla antes de que aparezca el Marcola argentino.

martes, 19 de diciembre de 2006




La FUBA neoliberal

¿Qué bulle en los cerebros de los chicos de la FUBA? ¿Qué pensamientos se agitan detrás de esos anteojos cuya paternidad estética no se sabe si atribuir a John Lennon o a Trotsky, León? Si se los escucha, esgrimen una confusa mezcla de leninismo maoísta y castrismo nahuelmorenista, pero, si se mira lo que hacen, defienden, sin dudas, lo más rancio del laissez-faire neoliberal.

Para leer todo el artículo, clická en este link de LA NACIÓN.
Las dos fotos, que lo dicen todo, son del mismo diario.

PINOCHET: por qué no murió preso
Nada para festejar

De manera que el general, el implacable, el inmortal, por fin se ha muerto, y Chile se divide otra vez entre los que a derecha lo lloran y los que a izquierda festejan. Debe tratarse de una confusión porque hay muy poco que festejar y mucho que llorar para una izquierda verdadera, en especial, el hecho lamentable de que el general, el implacable, el inmortal, no tuviese una larga larga vida, y la pasase, como asesino que era, en esa cárcel de la que logró escapar con éxito hasta el fin de sus días.

Así nos toca estar ahora, ajenos, huérfanos. Desencantados con una democracia, la chilena, admirable en tantas otras cosas.
Apenados para siempre, como ciudadanos del mundo, de que otra vez no se haga justicia. Digámoslo de nuevo, por si cabe: la idea de crímenes contra la humanidad, contracara negativa de la idea de derechos humanos que es el centro de la modernidad política, pone en evidencia un hecho fundamental. Los crímenes cometidos por el general, el implacable, el inmortal, no sólo ofenden a las víctimas, ni sólo ofenden a los chilenos. Y si todos y cada uno de los miembros de la humanidad son ofendidos, ¿dónde están los tribunales supranacionales (y no ya internacionales), universales y humanos, capaces de juzgar y condenar? ¿Para cuándo unos tribunales ajenos a la lógica de la soberanía nacional y las razones de Estado que actúen de factor disuasivo contra nuevos crímenes contra la humanidad?

Para ver la nota completa, clická aquí DIARIO PERFIL
(en la foto, el general, el implacable, el inmortal, con su amigo, Henry Kissinger)

viernes, 15 de diciembre de 2006


Esta nota no logré publicarla en ningún lado. Así que la pongo completa y en exclusiva para el blog.
La vaca roja es la de Gauguin, y no fui yo quien la decapitó.

fernando

NACIONALISMO ZOMBIE EN EL PAÍS DE LAS CARNES

Pocas cosas como el problema de la carne para mostrar el nacionalismo zombie que gobierna el país de las carnes en todo su esplendor. Cuando el partido hiperdevaluador de Duhalde, Alfonsín y Remes Lenicov llevó a cabo la mayor redistribución negativa de la riqueza de la historia argentina al grito de ¡Pesificación o muerte! y bajo los acordes de la marcha al Primer Trabajador, los fenicientos economistas del vivir con lo muestro juraron y perjuraron que pasar de cobrar en dólares a cobrar en pesos hiperdevaluados no iba afectar el salario de los argentinos. “Los argentinos consumen en Argentina y en pesos”, apuntaron con su habitual perspicacia. Así, por obra y magia del neodesarrollismo alucinado, la globalización quedaba abolida y los estados nacionales, reducidos a impotente colador en todas partes, recobraban aquí las propiedades aislacionistas de las que habían gozado en los viejos buenos tiempos nacional-industriales.
El tiempo pasó. El kirchnerismo confirmó la visión devaluatoria mediante la elevación de la Convertibilidad 3 a 1 a única política económica real, y los resultados no se hicieron esperar: hoy, a pesar de que el país creció un 18,2% respecto a su anterior pico productivo de 1998, el ingreso medio de los ocupados ha caído un 23,8% y está 10% por debajo de lo que necesita un hogar para dejar de ser pobre, cuando en 1998 estaba 34% por encima de esa cifra. Así, tenemos desde entonces más de cuatro millones de nuevos pobres, ninguno de los cuales puede, previsiblemente, comer carne en el país de las carnes, en el cual su precio es aproximadamente la quinta parte que en el resto del mercado mundial. Curioso nacionalismo es éste, por otra parte, que toca la campanita en Wall Street aspirando a seducir al capitalismo globalizado en tanto acusa a los productores agropecuarios argentinos de “pícaros y avaros” por querer extraer de su trabajo y sus inversiones el máximo rendimiento posible, conducta demoníaca que por supuesto no se estila en Wall Street...


Como en aquellas falacias del pensamiento que enseñaban en la escuela argentina cuando éste era un país con elevados índices de cultura y no uno condenado al éxito, el neopopulismo desarrollista extrae de su análisis de la realidad lo que su visión con anteojeras puso antes en ella. El proceso comienza por adjudicar a los productores agropecuarios una categoría zombie y extinguida: oligarquía ganadera; sigue mediante el señalamiento y la satanización de “un mercado monopólico controlado por 2.000 productores” (ésta, la del “mercado monopólico de 2.000 productores” es una verdadera exclusividad argentina); continúa con el reclamo de que los luciferinos países centrales abran sus mercados a la producción de los países en desarrollo, y termina por... ¡prohibir las exportaciones de carne! con el objeto de adecuar la realidad mundial a la nacional, entendida ésta como lo que al señor Moreno y al Presidente se les pasa por la cabeza.
La historia termina cuando el consumo de carne en Argentina se dispara porque está exageradamente barata respecto a otros precios de la economía, la oferta disminuye porque deja de ser rentable frente a otras opciones, como la soja, y el aumento de la demanda unido a la disminución de la oferta provocan lo mismo que provocarían en cualquier punto de este globalizado planeta, Wall Street incluido: tensiones en los precios y peligros de desabastecimiento. Momento en que el nacionalismo zombie confirma sus sospecha de que existe un complot golpista de la oligarquía ganadera que planea restituir a Martínez de Hoz, si no a Videla.
Por si fuera poco, el previsible pasaje del ganado a la soja provocará que Argentina exporte menos carne y más granos, en vez de transformarlos en alimento del ganado y darle trabajo a los productores de carne, los peones del campo y los obreros de los frigoríficos argentinos, con una pérdida de porciones del mercado mundial causada por incumplimiento de contratos. Todos ellos, inesperados contratiempos antidesarrollistas que el nacionalismo zombie enfrentará apelando a su estrategia preferida: la denuncia de un complot mundial contra la Argentina capitaneado por los aliados internos del imperialismo, organización con sede en Chascomús.

¿Exageración? Ya se escuchan las voces la Patria: “No hicieron nada en los ’90, cuando el campo expiraba con el 1 a 1, y se quejan ahora, que ganan más que nunca”, claman. “Los ganaderos son unos pícaros y malentretenidos a los que lo único que les importa es su bolsillo”, denuncian; sin sospechar siquiera que ambas afirmaciones están en flagrante contradicción. Y después, prosiguen con su cantilena preferida, el himno “Sin industria no hay Nación”, lo que en términos de políticas públicas quiere decir aquí que los productores agropecuarios que invirtieron en modernizarse buena parte de sus ganancias, que elevaron su productividad usando semillas transgénicas y tractores guiados por GPS y aplicando a su cadena de valor modernas técnicas de management, deben seguir subsidiando a los heroicos industriales que producen diseños del año ’63 con tecnologías del ’48, que pagan salarios miserables y son los reyes del trabajo en negro y la evasión, que invirtieron sus ganancias en departamentos de Mar del Plata, primero, y en Punta del Este después, si les tocó un gobierno proteccionista-neodesarrolista-industrialista y les fue muy pero muy bien, en tanto sus empresas quebraron y piden ahora un nuevo Banade que desvalijar.

Mientras sube las retenciones al agro en nombre de la justa redistribución de la riqueza, el Gobierno se prepara a subsidiar con 51.700 millones de pesos (51% del gasto de la Administración Nacional ) a la sagrada burguesía nacional, con los generosos patrones de colectivos y los caritativos concesionarios de trenes en primera fila. Mientras clama por la añorada Patria Grande, erige barreras proteccionistas frente a los demoníacos empresarios paulistas, que pagan salarios en blanco y hasta impuestos, que deben transportar lo que producen hasta los centros de consumo argentinos y enfrentan un cambio desventajoso de 1,5 pesos por real, porque de otra manera la patriótica industria del zapato no puede competir...


Si el turismo extranjero invade el país con divisas, ello se debe a los incomparables paisajes argentinos, los más bellos del mundo. Si los turistas compran departamentos y activan la demanda inmobiliaria y disminuye la desocupación se utiliza el tema para ponderar la virtudes de la Convertibilidad 3 a 1. Pero si el precio de las propiedades sube, por las mismas causas, y los asalariados nacionales ven que la casa propia se aleja de sus pesificados bolsillos, se trata de una evidente conspiración internacional. Si la demanda mundial de alimentos se eleva y permite al país dejar atrás lo peor de la crisis y al Gobierno manejar una caja con la que disciplinar gobernadores y empresas, ello se debe a la previsora gestión de Kirchner-Miceli-Moreno. Pero si los precios internos de la carne tienden a la suba debido a esas mismas razones, es la satánica globalización, que todo lo arrasa.

Ante tanta desinformación, digamos lo evidente: el récord mundial de más de 66 kilos de consumo de carne por año/por habitante es una garantía de pésima salud. No los comen los niños pobres de la Patria sino esa clase media a cuyo egoísmo apela permanentemente el Gobierno como herramienta electoral, como bien se ve en los precios diferenciales del gas domiciliario y en garrafa, otra vergüenza nacional. Si éste fuera un gobierno progresista, negociaría un abastecimiento del mercado interno con cortes baratos, a precios razonables pero crecientes que disminuyan el consumo irracional de carne que es marca característica de la identidad nacional, y dejaría las manos libres a los productores para abastecer el mercado mundial generando cadenas de valor y empleo. Y con las abundantes recaudaciones de las retenciones agropecuarias financiaría un plan de salud que garantizase el derecho de los argentinos pobres a una dieta balanceada y campañas educativas que refuercen la tendencia a la baja del sacrosanto churrasco nacional, en las que el único ministro realmente existente de este Gobierno, doctor Ginés García, tendría bastante para aportar. En cambio, mientras la recuperación sigue basándose en sectores, como el de la construcción para el segmento medio-alto o la industria automotor, que venden en dólares y pagan en pesos, los argentinos vivimos en medio de un pandemonio de acciones zombie que causan lo contrario de lo que se proponen, en tanto nuestro intrépido Gobierno se propone integrar el derecho al bife de lomo al Preámbulo de la Constitución Nacional. Así trabaja el nacionalismo zombie en el país de las carnes. Y así estamos...

Fernando A. Iglesias

martes, 5 de diciembre de 2006


PIEDRAS, PAPELES Y TIJERAS

Menudo problema para el nacionalismo populista travestido de izquierda, siempre dispuesto a adjudicar la responsabilidad de toda guerra a las fatídicas derechas y el demoníaco imperialismo, es explicar ahora cómo es que dos países cuya historia es una sola y que son gobernados por quienes se dicen de centroizquierda estén llegando a semejantes extremos. Para variar, el colmo del despropósito ha estado a cargo del presidente argentino, quien sostuvo que con el crédito otorgado por el Banco Mundial "ganaron los intereses de los países centrales" que, como se sabe, "vienen a contaminar con industrias que no podrían radicarse en el centro". ¿Se refería el Presidente a la República Oriental del Uruguay, país sureño cuyos habitantes son 11 veces menos que los argentinos, habitan un espacio 21 veces menor y disponen de un PBI 16 veces inferior al nacional? ¿O acaso hablaba de Finlandia, una nación colgada del Polo Norte en la que sus escasos 5 millones de habitantes se han apenas liberado de la miseria stalisnista gracias a los cientos de pasteras y papeleras que saturan su territorio, primero en el mundo, en el respeto de los estándares ecológicos?
Aquel discurso del Presidente decía más de lo que él mismo se propuso. Inadvertidamente, pocos días después de haber invocado la mediación del rey de España y mientras descalificaba al colega uruguayo de cuya campaña electoral participó activamente, Kirchner pasó de las alarmadas denuncias de "catástrofe ambiental en curso" a una mucho más modesta justificación de tanta beligerancia patriotera: "Le rogamos al intransigente presidente uruguayo que por favor discutiéramos de qué forma podíamos correr de allí a Botnia para que no contamine visualmente y no nos genere la duda de una futura contaminación", dijo. Repito: las causas de un conflicto explosivo al que para degenerar sólo le falta el irresponsable que encienda la mecha son la contaminación visual y las dudas generadas sobre una futura contaminación...


para ver la nota completa, entrar a esta página de la Revista Noticias

lunes, 27 de noviembre de 2006


Los milagros de la economía K
por Fernando A. Iglesias

En las últimas semanas, el Gobierno se ha preocupado de anunciar con bombos y platillos tres buenas noticias: el crecimiento a ritmos chinos continúa (+8,7% en los últimos 12 meses), la desocupación sigue cayendo (10,2% en el tercer trimestre 2006) y las reservas del Banco Central superaron los 30.000 millones de dólares.
Son, qué duda cabe, buenas nuevas, que se tornan espectaculares cuando –como no se cansan de hacer los panegiristas oficiales- se compara el escenario actual con el abismo de 2002. Ante cifras tan contundentes, no parecen quedar motivos de escepticismo frente a los milagros de la economía K. Y sin embargo...


Para ver la nota completa en Revista NOTICIAS
www.revista-noticias.com.ar/ed_1561/notatesis.html


domingo, 26 de noviembre de 2006

El peligroso despertar del dragón dormido
¿Cómo hará China para desarrollarse en el futuro, en un mundo cada vez más postnacional y globalizado con un sistema político representante de las peores calamidades de la era nacional-industrial? ¿Qué sucederá cuando se agoten los beneficios del pasaje de la China agraria de Mao a la industrial de Den Xiao Ping, y el más populoso país del mundo se enfrente a la incompatibilidad entre el sistema de generación de riqueza de la sociedad del conocimiento y una estructura política en que no son posibles la circulación de ideas, la libertad académica, ni el desarrollo de la sociedad civil? ¿Prevalecerá la burocracia, y China quedará detenida en la etapa industrial, condenada a ser la fábrica del mundo, produciendo zapatillas a 20 dólares que después se venden en el mercado mundial a 200 gracias a la incorporación de marketing, publicidad y comunicación provistos por economías de la información? ¿Sucederá como con la URSS, exitosa en el período industrial pero dramáticamente fracasada cuando la inteligencia humana se convirtió en el centro vital de la economía y la sociedad? ¿Tendrá lugar una revolución similar a la que acabó con el imperio soviético, en la que los dinámicos actores sociales que están surgiendo en el antiquísimo caldero chino cuelguen simbólicamente a los herederos de Mao? ¿No fue la revuelta de Plaza Tiananmen, en 1989, una anticipación?

SI QUIEREN ENTERARSE DE MI OPINIÓN, VAYAN A LA PÁGINA DE LA VOZ DEL INTERIOR
www.lavoz.com.ar/suplementos/temas/06/11/26/nota.asp?nota_id=21522
¡Ah!, el dibujo de los dragones es de Leonardo.
(
Da Vinci, quiero decir...)
fernando


jueves, 23 de noviembre de 2006

PIEDRA, PAPEL y TIJERA


Supongamos que mañana BOTNIA o ENCE anuncian que quieren instalar en Argentina una planta igual a las de Fray Bentos: ¿Qué sucedería? Tratándose de Argentina, nadie puede saberlo. Pero si este fuera el país en serio de la publicidad del Gobierno, no existiría manera de que nadie lo impidiese, ya que las famosas y demoníacas pasteras respetan todos los estándares fijados por la ley argentina y hasta los mucho más exigentes de Norteamérica y Europa.
A esta altura la pregunta se hace sola: ¿cómo puede la Argentina oponerse a que Uruguay instale en territorio uruguayo unas plantas que la legislación argentina permite en el propio territorio? La respuesta la han dado ya la infernal Corte de la Haya y el luciferino Banco Mundial, esos conspiradores...
De manera que el Presidente argentino haría bien en parar de agitar el remanido tema del complot mundial contra un país condenado al éxito, y los paisanos de Gualeguaychú conformarse con establecer estrictos controles ambientales, y nuestra clase política, oposición incluida, dejar de rasgarse las vestiduras con la inefable unión latinoamericana y arremangarse para crear verdaderas instituciones políticas continentales, como un Parlamento Sudamericano capaz de legislar una regulación ambiental a escala continental, en vez de seguir sosteniendo que la globalización de la democracia es una utopía. No lo es. Es una necesidad urgente de estos tiempos cuya consumación es capaz de impedir que naciones hermanadas por la historia y gobiernos ideológicamente afines se agarren de los pelos.
¿Que exagero? Miren el "chiste" publicado por el irresponsable de REP en el oficialista Pagina12 y me cuentan...


Por si no se lee bien. Dice: PIEDRA (muro en ruta), TIJERA (cortar puente) y PAPEL (¡VOLAR la PAPELERA!) No tengo palabras (ni hacen falta)...

Finalmente, dado que los argentinos vamos perdiendo con Uruguay 37 a 2, acaso sea tiempo de que pensemos por qué nos pasan a los argentinos las cosas que nos pasan a los argentinos, para usar el distinguido vocabulario de nuestro Presidente. Con la intención de ayudar a la reflexión (vana presunción) y no para sostener antipáticamente "yo les avisé", copio abajo mi artículo "Papeleras y papelones", publicado en Noticias allá por febrero...

fernando

PAPELERAS y PAPELONES

Es cierto que el compromiso entre industrialismo y ecología dista de ser una cuestión resuelta aún en los países mejor organizados del planeta. Sin embargo, los comportamientos de los ciudadanos nacionales en torno de las papeleras merece un ranking de papelones. ¿Cómo asombrarnos del escaso aprecio que se nos tiene en todas partes cuando los finlandeses observan en los diarios que se los acusa de “terroristas” y los gobernantes de un pequeño país asociado al nuestro creen necesario salir a aclarar que no aceptan “ser patoteados”?
A los chilenos les cortamos el gas. A los brasileños, a quienes acusábamos de deslealtad por haber devaluado el real antes que nosotros el peso, les ponemos ahora cuotas máximas. A los bolivianos les compramos el gas a un tercio del precio internacional (¡si lo hiciesen los Estados Unidos!). Después, tenemos relaciones carnales con Chávez y nos vamos con él, rezando por el gasoducto y entonando bagualas a la Patria Grande. Para cualquiera que nos observe, los argentinos somos impresentables. Y el lugar que ocupamos en esta historia lo dice todo: los finlandeses y españoles hicieron buenos negocios, los uruguayos captaron inversiones y los chilenos se quedaron con un tercio de la provisión de insumos a pesar de tener que cruzar la cordillera. En tanto, los argentinos proclamamos al mundo nuestra condición de víctimas, ya no del imperialismo yanqui, sino de los civilísimos uruguayos...

El segundo papelón es el de nuestra clase política. Ministros que dormían la siesta hasta que fueron despertados por el vandolerismo piquetero, gobernadores que se subieron al caballo de la protesta y no saben cómo bajarse, legisladores cuya acción se destaca por su ausencia, confirman el panorama de una dirigencia cuyas especialidades son la imprevisión sistemática y el aprovechamiento del río revuelto.
Que un líder político adopte modelos de acción divergentes a los de las minorías dispuestas a tomar rehenes no cabe en la cabeza de nuestra clase política, que con el cuento de ponerse al frente de la sociedad sólo sabe vivir de su decadencia. Nada mal les vendría releer las entrevistas en las que Felipe González ha explicado cómo logró convencer a los españoles de la necesidad de entrar en la Unión Europea, a pesar de la oposición de los franquistas y de cierta “izquierda”.
Si aplicáramos los estándares europeos que respetarán las papeleras uruguayas buena parte de la industria argentina debería cerrar hoy mismo. ¿Con qué cara se oponen a su instalación quienes permiten que tecnologías más atrasadas sean empleadas en nuestro territorio? ¿Qué duda cabe de que si Botnia y Ence hubieran elegido la ribera argentina y el gobierno uruguayo hubiera protestado se estarían escuchando hoy dramáticos llamados a defender la soberanía territorial frente a la prepotencia de nuestros vecinos, acaso comandados (ahora que andan en busca de acuerdos bilaterales) directamente desde Washington?
Durante la Cumbre de Mar del Plata, nuestro Presidente le espetó en la cara a Mr. Bush que el modelo económico del ALCA no satisfacía a los miembros del Mercosur, quienes preferían el modelo europeo de integración política. Sabias palabras; algo distantes de los hechos cuando se considera que el Mercosur (basta leer su nombre) es una unión comercial, y una unión comercial fracasada. La simple amenaza de recurrir a La Haya deja su “integración política” al descubierto: a veinte años de su lanzamiento, carecemos de instancias en las cuales laudar las diferencias entre sus gobiernos, para no hablar de un Parlamento capaz de sancionar una legislación ecológica de aceptación obligatoria para tirios y troyanos.
Mientras la Argentina amenaza recurrir a La Haya, ¿a quién deben quejarse sus millones de ciudadanos que habitan a orillas del Matanza-Riachuelo y cuyas asociaciones denuncian la existencia de más de cien basurales, 67 barcos abandonados, 17 hundidos, 4.000.000 de metros cúbicos de barro contaminado y sostienen que sólo el 3% de las industrias en sus márgenes poseen plantas depuradoras? ¿Acaso a las instituciones nacionales que permiten esa vergüenza a pocos metros de Puerto Madero o a los políticos que se escandalizan de las andanzas de María Julia pero poco hacen para mejorar su performance?

La crisis de las papeleras expresa la creciente deslegitimación de la civilidad industrial tan cara al actual Gobierno. El síndrome NIMBY (no-en-mi-patio-trasero) se expande, acelerado por el desgaste del paradigma industrialista y la incapacidad de las naciones para impulsar el autosacrificio en nombre de la Patria. A estos problemas universales se suman aquí el déficit institucional del Mercosur, el seguidismo de la clase política y la prepotencia de los ciudadanos. Quienes quieren una Argentina mejor harán bien en preguntarse por qué las inversiones fluyen hacia otros países a pesar de tres años de crecimiento a ritmos chinos y qué hace que Finlandia exporte su antigua especialidad, las fábricas de papel, y no las de teléfonos celulares, su nueva riqueza basada en las tecnologías de punta. ¿Utopías postindustriales? El rubro importaciones muestra a los celulares al tope de la lista. Los pagamos exportando commodities, mientras nos indignamos por una distribución de la riqueza poco sensible a los discursos presidenciales.
No sólo papelones muestra la crisis de las papeleras. También deja en claro por qué la creación y distribución de riqueza está estrechamente ligada al reemplazo de la xenofóbica y patotera Argentina nacional-industrial por una sociedad abierta al mundo y basada en la información, la innovación y el conocimiento.

Fernando A. Iglesias