TODO SE MANCHA
Discurso en la Comisión de Libertad de Expresión en ocasión de la presencia de las consultoras perseguidas por el Subsecretario de Comercio, Dr. Moreno.
En una nota recientemente publicada en el diario L’Unità, de Italia, el alcalde elegido para la ciudad de Nápoles que ha derrotado al partido de Berlusconi describió al populismo berlusconiano como "la destrucción de la democracia en nombre de la democracia". Esa frase se adapta perfectamente a lo que está pasando en nuestro país, y me ha hecho pensar en otra idea: este gobierno, que tanto habla del rol del Estado, destruye al Estado en nombre del Estado. No hay más que ver las condiciones en las que trabaja el Congreso de la Nación y la falta de luz en esta sala. Como diputados, como representantes de los ciudadanos argentinos, nos da vergüenza recibirlos en estas condiciones. Ni en un sucucho, ni en el sótano de un supermercado de barrio se trabaja en las condiciones en las que se trabaja en el Congreso de la Nación. Este edificio, el Anexo, es un método de humillación arquitectónica del Poder Ejecutivo sobre el Congreso de la Nación. Y no se trata de gastar en un edificio digno o en las escuelas y hospitales, porque se gastan millones de dólares todos los días en dar vuelta la Casa de Gobierno según los gustos cambiantes de nuestra señora presidenta.
Presenciamos hoy un proceso de destrucción del Estado en nombre del Estado del cual este edificio da testimonio. También dan testimonio de ello muchas otras cosas, como el uso de la AFIP, que debería ser un organismo recaudador neutral y hoy se utiliza como agencia de persecución de opositores políticos, o la destrucción del INDEC, un elemento clave en el funcionamiento de cualquier país, como todos ustedes bien saben. Un país sin estadísticas es un barco que navega sin brújula, y quienes han sido responsables de la destrucción de un organismo central del Estado argentino y siguen hablando de la destrucción del Estado en la década del 90 en vez de reparar dicho daño, tendrán que responder no sólo ante la historia, sino en los juzgados.
La persecución que las consultoras privadas están sufriendo es una clara muestra de la debilidad del gobierno. Los persiguen porque la gente sabe lo que está pasando y les cree más a ustedes que al señor Moreno. Hasta un aliado indudable de este gobierno como el señor Moyano ha reconocido que existe una gran inflación. Este gobierno no es el de 678 sino el de 30/30/30. Con todas las estrellas del firmamento internacional alineadas a favor padecemos 30 por ciento de inflación, 30 por ciento de pobreza y 30 por ciento de trabajo en negro. Treinta por ciento de pobreza después de ocho años de crecimiento, mientras seguimos escuchando cantar la retórica del gobierno nacional y popular.
Yo les quiero agradecer hoy su presencia por varios motivos. La libertad es un trabajo de todos y de todos los días, no es algo que se conquista de una vez y para siempre sino un espacio por el que hay que pelear todos y cada uno de los días. En un país donde ha habido muchos ataques a la libertad y muchas restricciones de la libertad muchas veces las clases empresariales, sobre todo las organizaciones empresariales, han sido sistemáticamente subordinadas y permeables a los gobiernos de turno. Últimamente hemos presenciado una serie de episodios en este sentido que son realmente vergonzosos. En cambio, la actitud de ustedes, la valentía de enfrentar estas persecuciones, planta un mojón. En esto adhiero a lo manifestado por la diputada Bullrich en el sentido de que, en la medida de nuestras posibilidades, tienen todo nuestro apoyo. Más como ciudadanos que como diputados les pedimos que lo sigan haciendo para que la Argentina se transforme alguna vez en una verdadera República.
La intervención del INDEC por parte del señor Moreno tiene un objetivo claro. Según el gobierno –lo han dicho en forma oficial miembros del gobierno, lo cual es vergonzoso se hizo para estafar a quienes tenían en sus manos bonos del país. Es la consecuencia de un gobierno basado en la mentira, y en la mentira declarada por sus propios funcionarios.
Pero en mi opinión la intervención del INDEC tiene un segundo motivo. No es casual que haya comenzado a inicios de 2007, año electoral, en un momento en el que el modelo estaba completamente agotado desde el punto de vista económico y ya había indicios consistentes de un aumento de la pobreza. Desde 2007 la Argentina ha continuado su crecimiento mientras crecía la pobreza. Por eso digo que la intervención del INDEC no fue casual. Esa intervención tuvo no sólo el objetivo despreciable de estafar sino también el de esconder la situación real en la vivimos con el gobierno 30/30/30: 30 por ciento de inflación, 30 por ciento de pobreza y 30 por ciento de trabajo en negro. Esto es lo que quieren esconder. Cuando pretenden ocultar la inflación, lo que están buscando es ocultar el fracaso de un modelo que sigue llenándose la boca con la redistribución de la riqueza. Por eso, cuando analizamos las cifras duras de los índices de pobreza nos encontramos con que ésta se encuentra en niveles que la Argentina solamente tuvo durante sus grandes crisis; es decir en los años 2001-2002 y en la época de la hiperinflación. En los demás períodos, nuestro país nunca tuvo los niveles de pobreza que registra ahora. Tampoco tuvo jamás una retórica de lucha contra la pobreza tan fuerte y mentirosa como en estos momentos.
Vivimos en el mundo de Walsh; pero no el de Rodolfo o Patricia Walsh sino el de María Elena Walsh. Hablo del mundo del revés, con el señor Moreno persiguiendo a quienes informan de índices que él considera truchos. Esto muestra el grado de descomposición que de manera preocupante exhibe hoy nuestra sociedad. En términos de enriquecimiento ilícito de los funcionarios –hay que ser justo y decir también que el genocidio es una forma de corrupción de una gravedad incomparable a cualquier otra éste es, sin duda, el gobierno más corrupto de la historia. Y con el gobierno más corrupto de la historia, todo se mancha: las estadísticas, la pelota y los pañuelos. Esas manchas son una vergüenza para todos y alguna vez tendremos que lavarlas.
En una nota recientemente publicada en el diario L’Unità, de Italia, el alcalde elegido para la ciudad de Nápoles que ha derrotado al partido de Berlusconi describió al populismo berlusconiano como "la destrucción de la democracia en nombre de la democracia". Esa frase se adapta perfectamente a lo que está pasando en nuestro país, y me ha hecho pensar en otra idea: este gobierno, que tanto habla del rol del Estado, destruye al Estado en nombre del Estado. No hay más que ver las condiciones en las que trabaja el Congreso de la Nación y la falta de luz en esta sala. Como diputados, como representantes de los ciudadanos argentinos, nos da vergüenza recibirlos en estas condiciones. Ni en un sucucho, ni en el sótano de un supermercado de barrio se trabaja en las condiciones en las que se trabaja en el Congreso de la Nación. Este edificio, el Anexo, es un método de humillación arquitectónica del Poder Ejecutivo sobre el Congreso de la Nación. Y no se trata de gastar en un edificio digno o en las escuelas y hospitales, porque se gastan millones de dólares todos los días en dar vuelta la Casa de Gobierno según los gustos cambiantes de nuestra señora presidenta.
Presenciamos hoy un proceso de destrucción del Estado en nombre del Estado del cual este edificio da testimonio. También dan testimonio de ello muchas otras cosas, como el uso de la AFIP, que debería ser un organismo recaudador neutral y hoy se utiliza como agencia de persecución de opositores políticos, o la destrucción del INDEC, un elemento clave en el funcionamiento de cualquier país, como todos ustedes bien saben. Un país sin estadísticas es un barco que navega sin brújula, y quienes han sido responsables de la destrucción de un organismo central del Estado argentino y siguen hablando de la destrucción del Estado en la década del 90 en vez de reparar dicho daño, tendrán que responder no sólo ante la historia, sino en los juzgados.
La persecución que las consultoras privadas están sufriendo es una clara muestra de la debilidad del gobierno. Los persiguen porque la gente sabe lo que está pasando y les cree más a ustedes que al señor Moreno. Hasta un aliado indudable de este gobierno como el señor Moyano ha reconocido que existe una gran inflación. Este gobierno no es el de 678 sino el de 30/30/30. Con todas las estrellas del firmamento internacional alineadas a favor padecemos 30 por ciento de inflación, 30 por ciento de pobreza y 30 por ciento de trabajo en negro. Treinta por ciento de pobreza después de ocho años de crecimiento, mientras seguimos escuchando cantar la retórica del gobierno nacional y popular.
Yo les quiero agradecer hoy su presencia por varios motivos. La libertad es un trabajo de todos y de todos los días, no es algo que se conquista de una vez y para siempre sino un espacio por el que hay que pelear todos y cada uno de los días. En un país donde ha habido muchos ataques a la libertad y muchas restricciones de la libertad muchas veces las clases empresariales, sobre todo las organizaciones empresariales, han sido sistemáticamente subordinadas y permeables a los gobiernos de turno. Últimamente hemos presenciado una serie de episodios en este sentido que son realmente vergonzosos. En cambio, la actitud de ustedes, la valentía de enfrentar estas persecuciones, planta un mojón. En esto adhiero a lo manifestado por la diputada Bullrich en el sentido de que, en la medida de nuestras posibilidades, tienen todo nuestro apoyo. Más como ciudadanos que como diputados les pedimos que lo sigan haciendo para que la Argentina se transforme alguna vez en una verdadera República.
La intervención del INDEC por parte del señor Moreno tiene un objetivo claro. Según el gobierno –lo han dicho en forma oficial miembros del gobierno, lo cual es vergonzoso se hizo para estafar a quienes tenían en sus manos bonos del país. Es la consecuencia de un gobierno basado en la mentira, y en la mentira declarada por sus propios funcionarios.
Pero en mi opinión la intervención del INDEC tiene un segundo motivo. No es casual que haya comenzado a inicios de 2007, año electoral, en un momento en el que el modelo estaba completamente agotado desde el punto de vista económico y ya había indicios consistentes de un aumento de la pobreza. Desde 2007 la Argentina ha continuado su crecimiento mientras crecía la pobreza. Por eso digo que la intervención del INDEC no fue casual. Esa intervención tuvo no sólo el objetivo despreciable de estafar sino también el de esconder la situación real en la vivimos con el gobierno 30/30/30: 30 por ciento de inflación, 30 por ciento de pobreza y 30 por ciento de trabajo en negro. Esto es lo que quieren esconder. Cuando pretenden ocultar la inflación, lo que están buscando es ocultar el fracaso de un modelo que sigue llenándose la boca con la redistribución de la riqueza. Por eso, cuando analizamos las cifras duras de los índices de pobreza nos encontramos con que ésta se encuentra en niveles que la Argentina solamente tuvo durante sus grandes crisis; es decir en los años 2001-2002 y en la época de la hiperinflación. En los demás períodos, nuestro país nunca tuvo los niveles de pobreza que registra ahora. Tampoco tuvo jamás una retórica de lucha contra la pobreza tan fuerte y mentirosa como en estos momentos.
Vivimos en el mundo de Walsh; pero no el de Rodolfo o Patricia Walsh sino el de María Elena Walsh. Hablo del mundo del revés, con el señor Moreno persiguiendo a quienes informan de índices que él considera truchos. Esto muestra el grado de descomposición que de manera preocupante exhibe hoy nuestra sociedad. En términos de enriquecimiento ilícito de los funcionarios –hay que ser justo y decir también que el genocidio es una forma de corrupción de una gravedad incomparable a cualquier otra éste es, sin duda, el gobierno más corrupto de la historia. Y con el gobierno más corrupto de la historia, todo se mancha: las estadísticas, la pelota y los pañuelos. Esas manchas son una vergüenza para todos y alguna vez tendremos que lavarlas.
Fernando A. Iglesias


