DISCURSO EN LA SESION DEL 9 DE JUNIO PARA RATIFICAR EL TRATADO CONSTITUTIVO DE LA UNASUR
Señor presidente: quiero anticipar el voto afirmativo del bloque de la Coalición Cívica con respecto a este tratado. También deseo afirmar que espero que esta iniciativa sea aprobada por unanimidad, lo que constituiría una gran noticia a favor del proceso de integración regional por parte de esta Cámara. Sin embargo, creo que no basta con complacerse con los logros sino que también existe la obligación de tratar de pensar en cómo se va hacia adelante en este proceso. Así que con mis escasas luces y variados desequilibrios voy a tratar de aportar a la cuestión, y lo voy a hacer leyendo un breve texto, que dice lo siguiente:
“La Coalición Cívica se expresa a favor de la superación de la falsa opción entre las relaciones carnales y el aislamiento internacional. Creemos profundamente en las enormes posibilidades que para sus habitantes puede abrir una Sudamérica orientada al mundo y al futuro, cohesionada por infraestructuras comunes, integrada no sólo económica sino políticamente, con instituciones parlamentarias y judiciales capaces de solucionar conflictos paralizantes como los enfrentan hoy a miembros de un mismo bloque.
Proponemos una Unión Sudamericana dotada de mecanismos de decisión democráticos de escala continental, que sean capaces de arbitrar los problemas regionales y de proveer al continente una estrategia sostenible de desarrollo que no acabe con sus democracias nacionales sino que confiera nuevo vigor a sus mejores principios. Creemos en una Unión Sudamericana con capacidad de decisión autónoma y a la vez integrada al resto del planeta, deseosa de abandonar el victimismo improductivo y de aprovechar las oportunidades que la mundialización está abriendo para los países en desarrollo. Soñamos con una Unión Sudamericana que no sea un mero nacionalismo ampliado a la escala regional ni un muro que separe a sus países del mundo, sino que se constituya como un puente hacia él. Y creemos también que la Argentina tiene un rol importante en su construcción, en la reforma democrática de la ONU y demás organismos internacionales, y en la progresiva creación de instituciones democráticas en el ámbito global.”
Estas palabras, señor presidente, que tienen una enorme actualidad, forman parte de la Declaración de Principios de la Coalición Cívica, que ya tiene más de tres años a partir del momento en que fue firmada como tal, como una especie de Constitución de nuestro espacio político, durante la campaña presidencial de 2007.
Todo esto tiene una enorme relevancia, porque la constitución de la Unión de Naciones Suramericanas es una excelente noticia pero, a la vez, presenta una serie de problemas y es necesario que empecemos a reflexionar acerca de ellos. El primero de esos problemas es la superposición de iniciativas. Tenemos al Mercosur y al Parlasur, a la Comunidad Americana de Naciones y su parlamento, a la UNASUR y su parlamento, a la Confederación Latinoamericana de Naciones y al Parlamento Latinoamericano a ella ligado.
La integración regional latinoamericana tiene sobreabundancia de iniciativas y posee una cierta exuberancia tropical por la cual nos falta definir claramente cuáles son las potestades de cada uno de estos ámbitos de integración. Cuando uno analiza profundamente la situación de Europa se da cuenta de que la Unión Europea es un plano de integración que imbrica a 27 países. Pero en el Consejo de Europa hay 47 países, y en el área del euro –hoy en crisis- están involucrados 16 países. Y en el Acuerdo de Schengen, que se refiere a la libre circulación de personas, participan 12 países. Es decir que hay diferentes niveles de integración. Es claro que se trata de un proceso que tiene mucho más tiempo que el nuestro y que, por lo tanto, está más avanzado, pero también es importante resaltar que en él resultan indudables las atribuciones específicas que se le otorgan a cada uno de estos espacios de integración. Por eso se viene la discusión de las competencias específicas y la definición clara que debemos tener acerca de cómo se articula la UNASUR con el Mercosur, con la Comunidad Andina de Naciones y con la Comunidad Latinoamericana de Naciones. Este es el primer punto que me parece necesario plantear para poder avanzar: la discusión de las competencias específicas en la integración regional.
También es necesario avanzar sobre otros dos grandes ejes. El primero es uno que forma parte del ADN político de este país, que es el federalismo. El federalismo ha sido concebido hasta ahora, solamente, como una solución a los problemas de integración interna de los estados nacionales. Hoy empieza a convertirse en un paradigma de reflexión y acción para la integración regional y mundial, y es en este sentido, el de la integración federal regional de nuestros países y el de la unidad política federal mundial, que es necesario avanzar.
Señor presidente: Se ha criticado –y con buenas razones- la integración meramente económica de los años ’90, y se ha hecho hincapié a favor de la integración política y cultural. Pero si la integración política es verdadera integración política, entonces tiene que ser integración institucional, y por lo tanto tenemos que discutir cuál es el modelo de integración que se va a desarrollar en la UNASUR, es decir: si vamos a seguir con el paradigma intergubernamental, que requiere unanimidad y por lo tanto confiere poder de veto a cada uno de los gobiernos para frustrar las iniciativas de integración, o vamos a avanzar con el principio democrático y con el principio mayoritario, para pasar de una integración simplemente confederal a una integración federal, es decir, a una integración que no sea solamente de las naciones del continente sino una integración de los ciudadanos del continente, en un mismo ámbito común, con una ciudadanía compartida, y con instituciones parlamentarias y jurídicas capaces de intervenir en los temas que competen al interés común de todos los habitantes de Sudamérica.
El segundo paradigma que debe regirnos es, pues, el de la ciudadanía. Para esto necesitamos un rápido empoderamiento de las instituciones ya existentes más que la creación de instituciones nuevas. Está pendiente la transformación del Parlamento del Mercosur, que no es todavía un parlamento sino una asamblea parlamentaria, ya que no posee poderes legislativos, ni tiene elección directa ni reuniones permanentes, ni organismos asociados suficientes como para desempeñar esa tarea. Está pendiente, para decir lo menos, la elección directa de representantes que los gobiernos se han comprometido a celebrar pero se niegan a dar los pasos necesarios para hacerla realidad. Y esta elección directa es imprescindible para abrir el camino hacia la paulatina cesión de potestades legislativas en los asuntos comunes desde los gobiernos nacionales hacia el Parlamento del Mercosur.
Esa es una deuda que quiero señalar, por parte del gobierno argentino y de todos los gobiernos de la región. Tenemos que avanzar rápidamente en este sentido para que la integración no se trate simplemente de discursos bonitos pero insustanciales acerca de la hermandad y creación de instituciones que después no tienen ningún poder efectivo, sino que de una vez por todas logremos que los ciudadanos de la UNASUR –es decir, los ciudadanos sudamericanos tengan también representantes en sus instituciones parlamentarias. Tenemos que avanzar desde la idea de la igualdad ciudadana a nivel nacional a la idea de la igualdad ciudadana a nivel regional, porque hay países de nuestro continente –como Bolivia y Paraguay que necesitan acceder a los mismos derechos ciudadanos que disfrutan los ciudadanos de países que han tenido una historia mucho más favorable desde el punto de vista de su desarrollo.
Ahora bien, señor presidente, quiero agregar que si la integración política es integración institucional, no hemos empezado de la mejor manera. Digo esto porque hemos ratificado este tratado injustificadamente tarde y lo estamos ratificando hoy, cuando las autoridades más importantes de la UNASUR ya han sido elegidas.
Se necesitan nueve países para que la UNASUR tenga entidad jurídica internacional. Todavía no la tiene, y esto ha sido responsabilidad de todos los gobiernos que han demorado injustificadamente la firma de este tratado.
Por eso, esto es un gran paso adelante. desde la Coalición Cívica llamamos a agilizar el proceso y a que la Secretaría General de la UNASUR, ejercida por el señor diputado Néstor Kirchner, tome una acción decidida en favor de la ratificación de todos los miembros del bloque.
Nosotros ya hemos manifestado en su momento, muy claramente los motivos de nuestra oposición a la elección de Néstor Kirchner para la Secretaría General de la UNASUR, y no los vamos a repetir aquí. Si bien ha sido una decisión tomada con nuestro desacuerdo, ha sido tomada por líderes políticos de otros países que respetamos enormemente. Creemos que no es momento de insistir en los motivos particulares que nos llevaron a disentir con este tema, sino de mirar hacia el futuro y avanzar.
Pero quiero mencionar algunas cuestiones que no se pueden obviar. Por los motivos que ya han sido subrayados por los oradores que me precedieron, al asumir la Secretaría General de la UNASUR, el señor diputado Néstor Kirchner se ha hecho cargo de una importantísima responsabilidad, especialmente grave en un mundo en el cual los grandes bloques regionales empiezan a ser actores globales y donde la emergencia de las naciones del BRIC plantea la cuestión acerca de si esta situación internacional tan particular y favorable va a ser aprovechada solamente por Brasil, o será toda la región sudamericana la que aproveche esta enorme oportunidad de abandonar su subdesarrollo crónico. Esto es lo que está en juego, y por eso digo que el diputado Kirchner tiene una gravísima e importante responsabilidad.
Además, sobre el actual secretario general de la UNASUR pesa una enorme responsabilidad porque –lo quiera o no- representa la imagen de toda la Argentina. Por eso esperamos que lo haga con la mayor competencia y la mayor responsabilidad, lo que desde luego implica cumplir cabalmente con todas y cada una de las cláusulas del tratado que estamos aprobando, en particular el artículo 10, que dice lo siguiente: “Durante el ejercicio de sus funciones el secretario general y los funcionarios de la secretaría tendrán dedicación exclusiva. No solicitarán ni recibirán instrucciones de ningún gobierno ni entidad ajena a UNASUR y se abstendrán de actuar en forma incompatible con su condición de funcionarios internacionales responsables únicamente ante esta organización internacional.”
Nos parece –lo digo con todo respeto- que este artículo tan claro plantea una incompatibilidad del cargo de secretario general no sólo con las funciones de un diputado del Parlamento argentino o de cualquier otro parlamento nacional, sino también con la presidencia de un partido político, el justicialismo, que es el más grande de Sudamérica por cantidad de afiliados. Además, en el caso de Néstor Kirchner se habla con insistencia de una candidatura presidencial que es aún más incompatible que los otros dos cargos mencionados. Esta es nuestra opinión, que expresamos respetuosamente pero con toda convicción: no se podrá avanzar en la integración sudamericana si desde el primer minuto no se respeta el tratado constitucional que la rige.
Por eso, señor presidente, formulamos votos para que el diputado Kirchner esté a la altura del enorme desafío del que se ha hecho cargo. Si es así, si el secretario general de la UNASUR responderá a sus legítimas funciones y no a una estrategia nacional de posicionamiento para el 2011, desde la Coalición Cívica ofreceremos todo nuestro apoyo para avanzar hacia la integración regional. Para ello, se deberá superar todas las discrepancias no sólo nacionales, sino las propias de las luchas políticas de cada uno de los partidos políticos de nuestro país. Así es como procederemos, con absoluta sinceridad, y por eso reclamamos que este cargo se desempeñe con la enorme responsabilidad que merece. (Aplausos.)