DATOS PERSONALES

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* Escritor y periodista especializado en los aspectos políticos de la globalización. * Presidente del Consejo del World Federalist Movement. * Director de la Cátedra de Integración Regional Altiero Spinelli del Consorzio Universitario Italiano per l’Argentina. * Profesor de Teoría de la Globalización y Bloques regionales de la UCES y de Gobernabilidad Internacional de la Universidad de Belgrano. * Miembro fundador de Democracia Global - Movimiento por la Unión Sudamericana y el Parlamento Mundial. * Diputado de la Nación MC por la C.A. de Buenos Aires

miércoles, 8 de agosto de 2007

UN ARGENTINO EN LA BANDA ORIENTAL
(publicado en DIARIO PERFIL)

Pocos días en Montevideo bastan para comprender por qué los argentinos amamos la Banda Oriental: sus habitantes nos tratan con la misma reverencia injustificada con la que distinguimos aquí a quienes vienen de Francia. Hartos de que los demás terrícolas pongan cara de asquito cuando anunciamos nuestra pertenencia nacional, Uruguay es un placer y un descanso. Al menos, lo fue hasta que en los conflictos por las fatídicas pasteras terminamos aplicando a los hermanos orientales los mismos métodos con que los argentinos nos tratamos unos a otros hoy.
Las relaciones argentino-uruguayas reconocen un antes y un después. Ahora, después de un par de comparaciones de Buenos Aires con París los uruguayos no pueden dejar de mencionar el maltrato al que se sienten sometidos. “Ya no se trata de que tu hermano mayor te ignore –afirman- sino de que no te pegue”. El enojo con Kirchner es unánime. Tanto, como la confusión: en los análisis nunca falta el compromiso de que Botnia sea controlada ambientalmente y la esperanza de que los cortes de puentes y la pasividad del gobierno argentino se acaben después de las elecciones, pero tampoco las previsiones de posibles episodios de violencia y la necesidad de que Uruguay “aprenda a vivir sin la Argentina” (sic). Dicho esto, aún los uruguayos más nacionalistas carecen del tono paranoico que predomina aquí, hasta el punto de que abundan las menciones al carácter “artificial” del paisito-tampón y las observaciones de que Artigas nunca apoyó la independencia. Y esta capacidad de defender lo propio sin ponerse patriotero es común a casi todo el arco político oriental.
Sonará extraño en un país, la Argentina, acostumbrado a confundir nacionalismo con ciudadanía, pero no puedo dejar de preguntarme: ¿tendrá algo que ver esta ausencia de patrioterismo uruguayo con el hecho de que el país siga teniendo los niveles de desigualdad más bajos de Latinoamérica? ¿Será el escaso nacionalismo extremo la causa de que la polémica gire hoy en Uruguay alrededor de una reforma fiscal que hará al país aún más igualitario; una reforma que de este lado del Plata se anuncia-se anuncia y jamás se concreta, en tanto los gobernantes argentinos se desviven por salir en la foto junto a la bandera más larga del mundo?

6 comentarios:

blueberrie dijo...

Ah, la foto a ese adefesio que es el Pcio. Salvo... No hay que confundir el rechazo que nos inspira la clase política argentina con lo que sentimos hacia ese país. En esa orilla a los uruguayos siempre se nos ha tratado excepcionalmente bien. ¿De qué otra manera podríamos nosotros tratarlos a ustedes?
El tema de las pasteras fue; Uruguay está creciendo como nunca, desde hace dos años; nos benefician los cortes de ruta porque del lado argentino los precios están baratísimos y gracias a los cortes se trae menos contrabando.
Gracias.

Fernando A. Iglesias dijo...

HOLA BLUEBERRIE,

Aquí está el Palacio Salvo
Aquí está el Victoria Plaza
Son tan torpes, tan horrendos
de una fealdad tan cuadrada
que uno se cansa de verlos
de la noche a la mañana
de la mañana a la noche
tan desprovistos de gracia

Lo escribió (cito de memoria, pero creo no equivocarme) un cierto montevideano que en una época quasi infantil admiré, pero no hablaba de arquitectura, claro.
saludos

Christian dijo...

Necesitaria saber por favor si tiene Ud., un mail particular para poder enviarle mis conceptos hacia su último libro “Kirchner y Yo”y hacia sus pensamientos en general, por supuesto, nunca imagine que hubiera alguien que pensara tan pero tan igual que yo. Tengo 72 años y vivo en la ciudad de Bahia Blanca, Pcia de Buenos Aires.Agradecería se contactara conmigo al mail que le envio.Atentamente Pedro Chiaradía y Sra.

inesademattia@bvconline.com.ar

Antonio Giossa dijo...

Estimado Fernando:

Acabo de recibir por email, gracias a un periodista de Fray Bentos, el artículo que escribió para el Diario Perfil.

Más que interesante la visión suya. Me hace acordar a un artículo que escribió Jorge Lanata hace un tiempo, en época de las últimas elecciones uruguayas, donde contaba que le asombraba ver en Plaza Cagancha stands de los tres partidos más importantes (FA, Partido Nacional, Partido Colorado) sin roces, sin insultos... y hasta compartiendo el agua para el mate.

Y si... eso, visto con ojos argentinos, es difícil de digerir. Y para un uruguayo que vive en Argentina como yo, hace que el paisito parezca del tamaño de Brasil. Como mínimo.

Será que somos chicos. Será que estamos entre dos gigantes. Sea por lo que sea, Uruguay eligió intentar marcar diferencia con sus vecinos. No se trata de marcar los errores propios y ajenos, pero duele escuchar de nuestros vecinos argentinos acusaciones de violación a los DDHH (ahí está la denuncia de Busti contra Uruguay ante la CIDH), de ser responsables de la corrupción en Argentina (Miceli dixit), de traidores, asesinos, vendidos, contaminadores, invasores de sueldo patrio argentino.

Duele... y sin embargo todo el pueblo fraybentino se dedicó a escuchar música, pasear, charlar y embanderar su ciudad, mientras casi un millas de asambleístas cruzaban el puente internacional para protestar contra Uruguay, en Uruguay.

Y digo "contra Uruguay" porque en Uruguay la inmensa mayoría de los ciudadanos está a favor de la instalación de Botnia. Los cuatro partidos políticos (casi el 100% de los votos) con representación parlamentaria dieron su total apoyo al emprendimiento. En Argentina es normal el "yo no lo voté", "son todos iguales", "Q.S.V.T.", "y si.. lo voté a éste... si son todos una basura igual".

Daría la sensación que en Argentina se vota a un tipo jodido sólo para tenerlo como chivo expiatorio y así poder decir "ah... la culpa es de los políticos chantas". En Uruguay se vota, en el acierto o no, buscando mejorar el país. Y un ataque al gobierno nacional es un ataque a todos. Porque el presidente será frenteamplista, pero es el presidente de todos los uruguayos.

Ojalá en los próximos meses se vean más y más acciones que busquen una solución al conflicto. Tanto desde los gobiernos como desde los propios vecinos.

Va el ejemplo, que pasó casi desapercibido gracias al tour de los asambleístas por Fray Bentos, del abrazo binacional de 200 vecinos de Concordia y Salto.

Amigos son los amigos
http://www.bustismos.com/index.php/2007/09/04/amigos-son-los-amigos/

En los siguientes links podrá ver algunas de las fotos de Fray Bentos durante el domingo pasado.

http://www.bustismos.com/index.php/2007/09/04/fray-bentos-embanderada/

http://www.lapersianaonline.com/

Un fraternal abrazo!

Antonio Giossa
http://www.giossa.com
http://www.bustismos.com

Agostina dijo...

Fernando:
Me encantó el artículo "M´hijo el dotor" de la revista Noticias de este mes. Trabajo como selectora en una cía. de tecnología y día a día me encuentro con esta dicotomía entre la excesiva demanda de perfiles tecnológicos (los "jóvenes generación Y" que son a su vez el mejor ejemplo del imperativo de una sociedad del conocimiento que ya llegó para quedarse, como bien vos mencionás en el artículo) y la escasa oferta. Egresan anualmente 3.500 profesionales de disciplinas tecnológicas mientras que el mercado demanda 7000. Lo cual hace que como selectora me encuentre en un gran brete, observando como las empresas se expropian unas a otras los recursos humanos en un interminable ciclo sin ton ni son, y mientras el tiempo avanza. Y así paso mis días, lamentándome como puede ser que aún no hemos aprendido que si queremos ser polo tecnológico debemos primero empezar por fomentar el estudio de todas las disciplinas afines, como así también brindar las condiciones estructurales de base que avalen su desarrollo posterior. Y cierro con tu comentario: "(...) si la única computadora no está en las aulas sino en el cybercafé de la esquina, si la historia y la geografia nacionales ocupan el 50% del programa de estudio de chicos que se preparan para vivir en un mundo globalizado (...)". Pues, creo que nuestras pampas húmedas aún no han entendido como hacer globalización y no morir en el intento! Espero el próximo artículo!

Enrique dijo...

Qué hermoso artículo, escrito con tanto talento y corazón.

Sin embargo es usted demasiado humilde y autocrítico para pintar a su Argentina. Un país que ha dado tanta gloria a la humanidad no puede reducirse a la imagen de la acción de los más mezquinos y olvidables de sus connacionales.

Nada sale de la nada, los argentinos más brillantes y solidarios surgieron de una cultura de brillantez, inteligencia y amor al hombre que es de ustedes, les es propia y terminará prevaleciendo completamente. Y expresan mucho mejor a la Argentina que unos pobres mercachifles de miserias que pretender estirar su cuarto de hora de predominancia en vano. Como escribía el Dante, no hablemos más de ellos.

Si bien la política argentina también tiene hoy exponentes de gran valía (por cierto menos mediáticos y menos poderosos que su expresión bonaerense for export), la cultura política y de los movimientos sociales argentinos no constituyen un rubro por el que los uruguayos sintamos mucha admiración. Alguno dirá que esto se vincula con los acontecimientos de principios del siglo XIX, con la cultura del Batllismo o del Peronismo, con la capacidad o incapacidad de madurar proyectos y programas a largo plazo, o hasta con un problema de escala. Yo creo que por lo menos es evidente que tenemos culturas políticas distintas, producto de distintos procesos sociales. Como en el truco, las reglas son distintas. No soy juez para decidir si mejores o peores. Cada pueblo irá encontrando su huella.

El conflicto pronto no dará para más. A pesar de las apariencias, cada vez hay menos espacio para la prepotencia y la crispación. No todo ha sido inoperancia o impericia de los gobiernos y no siempre se pueden arreglar rápidamente las cosas. Hasta es bueno constatar que nadie es tan omnipotente.

Si está muriendo algo, no es la hermandad de las dos naciones. Se muere la desconfianza, porque lo único que la mantiene viva es el alimento diario de rencor artificial. En cualquier momento le desconectan la sonda y será solo un mal recuerdo.

Es que nuestra historia en cercanía fue tejiendo profundos lazos entre nuestros pueblos. Argentinos y uruguayos, uruguayos y argentinos: para cualquier ser humano que no viva en esta región del mundo somos idénticos. Como lo hacen los hermanos, también a veces nos ofendemos si nos confunden. Pero sólo la percepción baqueana de los que vivimos aquí puede distinguir un cantito en la voz, una manera en el saludo, una sutileza en el ademán.

Es que son lacitos casi invisibles los que nos unen, pero muchos y muy fuertes, y siempre estuvieron a salvo. Nadie los pudo secuestrar, están respirando libertad, reinventándose. El que no sabe mirar no los ve, o tal vez le falte esa “ventanita” desde donde se pueden contemplar perfectamente.

Una ventana que es también un espejo. Ventana para ver más allá, espejo para verse reflejado. Tal como se ven los hermanos, señalándose y señalando a los demás una mínima diferencia en la estatura, en el color de los ojos, un pedacito de identidad intransferible que los diferencie en algo de lo que aman y no son, porque son otro.

No será derrotada la hermandad. Ninguna siembra artificial de desconfianza, ninguna helada de arrogancia van a arruinar nuestra cosecha futura de unidad y colaboración. El futuro que nos espera viene del fondo de la tierra, del fondo de la historia. Del fondo del fondo de nuestra historia. Lo mejor está por venir.