DATOS PERSONALES

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* Escritor y periodista especializado en los aspectos políticos de la globalización. * Presidente del Consejo del World Federalist Movement. * Director de la Cátedra de Integración Regional Altiero Spinelli del Consorzio Universitario Italiano per l’Argentina. * Profesor de Teoría de la Globalización y Bloques regionales de la UCES y de Gobernabilidad Internacional de la Universidad de Belgrano. * Miembro fundador de Democracia Global - Movimiento por la Unión Sudamericana y el Parlamento Mundial. * Diputado de la Nación MC por la C.A. de Buenos Aires
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lunes, 1 de junio de 2009

Notas



Sobre el Monopolio Pejotista de los Muertos
Publicada en Revista "Contraeditorial" de Junio de 2009

Sostiene Feinmann que el uso político que se ha hecho de Alfonsín muerto es “obsceno”. ¿Qué palabras se aplican entonces a su desembozada justificación de la barbarie de la suprema burocracia sindical? Tampoco sé si Feinmann tiene razón cuando dice que los radicales como Alfonsín “saben morirse en el momento oportuno”.

Empieza bien José Pablo Feinmann su nota en pagina12 Sobre el uso político de los muertos, afirmando que de un muerto se puede decir cualquier cosa porque no podrá refutarla, que se podrá hacer de él cualquier uso porque no podrá negarse, que cualquiera puede declararse su heredero porque no estará allí para desautorizarlo. Más raro es que utilice estas afirmaciones para referirse a la muerte de Alfonsín y que llegue al punto de decir que la capacidad de morirse en el momento adecuado es una modalidad radical. Y digo que resulta raro que Feinmann conecte el uso político de los muertos con la UCR cuando el partido verdaderamente experto en estos menesteres, el que usa y abusa del monopolio del uso político de los muertos es el pejotismo hoy liderado por Néstor Kirchner, del que Feinmann es confeso admirador. Un simple repaso de los presidentes que ha dado al país bastaría para dejar mal parado al Pejota, que a pesar de haberlo gobernado la mitad del tiempo desde su aparición y haber dado al menos una decena de presidentes a la Argentina sólo puede reivindicar –parcialmente- el saldo del primer gobierno de Perón. La simple enumeración de las presidencias pejotistas resultaría indigesta para cualquier estómago, de manera que el pejotismo se ha encargado desde siempre de fabricar su propia tradición, haciéndola arrancar directamente del fundador de la patria, San Martín. La consigna que ilustra este infame uso político de los muertos acudió a la metáfora de la “línea histórica” para juntar a San Martín con Rosas y Perón, con la incorporación posterior al panteón del radicalísimo Hipólito Irigoyen, sin que Feinmann haya expresado oposición. (...)

Continúa. Para leer la nota completa en Contraeditorial, hacé click aquí.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Programas Radio


LA POLÍTICA, OFICIO DE RICOS

Carta leída en el Programa "La Mañana" conducido por Víctor Hugo Morales en radio Continental el 27 de Mayo.



“Para hacer política en Argentina es necesario tener mucha plata”, dijo cierto abogado santacruceño allá por finales de los años Setenta, y se dedicó a juntarla sin que le importara demasiado cómo.
Tres décadas después, cursus honorum mediante (de intendente a gobernador - a presidente), esta variante nacional del fin que justifica los medios ha demostrado sus consecuencias: quien concentra poder basándose en su dinero difícilmente es capaz después de redistribuir la riqueza.

Por extraña coincidencia, en la tristísima Argentina trucha en la que es difícil distinguir la política real de Gran Cuñado, el partido que se considera propietario monopólico de la justicia social acaba de darnos los dos presidentes más ricos de la historia, Néstor y Cristina Kirchner. No ricos, riquísimos. No millonarios, multimillonarios. En dólares. Y ahora, renovado por sus ímpetus disidentes, prepara su sucesión con otro trío que se las trae en términos de riqueza: el de Felipe, Mauricio y Francisco.

Hagámonos ahora algunas preguntas. ¿Cuánto han influido los millones de Macri en su acceso a la presidencia de Boca, primero, y al gobierno de la Capital, después?
¿Cuánto pesa en la popularidad de De Narváez los millones gastados en carteles que cubren la Provincia, los mensajes televisivos durante los partidos de la Selección y la propiedad de radios y canales de TV?
¿Ocuparían Francisco y Mauricio el mismo lugar que hoy ocupan en la política argentina si no hubieran sido beneficiados por lo que Warren Buffet, segundo hombre más rico del mundo, ha llamado “la lotería del esperma”?

¿Bajo cuáles condiciones deben competir quienes respetan estrictamente los límites fijados por la ley frente al oficialismo K, que usa impunemente el dinero de los impuestos y los aviones y los helicópteros que pagan todos los argentinos para hacer campaña, que ha aceptado donaciones de traficantes de efedrina y que sigue recibiendo solidarios valijazos bolivarianos?
¿Y qué decir de los banqueros bolcheviques que empapelaron la Capital con afiches cuya financiación difícilmente resista un archivo, banqueros que presiden la asociación de banqueros, banqueros que son los candidatos en la ciudad de Buenos Aires de un gobierno que abunda en proclamas anticapitalistas y habla siempre de redistribuir la riqueza pero que, rara coincidencia, se olvida siempre de tasar las ganancias financieras?
Finalmente, ¿qué alternativa a este sistema corrupto y clientelista de poder pueden representar quienes también se burlan de la ley metiendo mano al portafolio que les legaron sus multimillonarios padres?

Una república basada en la idea de igualdad presupone que todos los ciudadanos, también los ricos, tengan derecho a acceder a cargos públicos, ya que es falsa la pretensión populista de que sólo los pobres pueden representar los intereses de las mayorías. Pero algo completamente diferente sucede cuando la posesión de enormes sumas de dinero se torna una precondición del acceso a las principales candidaturas, lo que destruye la idea de República, institución que presupone la igualdad.
Menem, De la Rúa y Duhalde son millonarios. Cristina y Néstor son multimillonarios. No ricos. No de clase alta o media-alta. Multimillonarios. Multimillonarios dispuestos a usar su dinero ilegalmente para financiar sus campañas. De “La Ferrari es mía mía mía” a “La billetera es mía mía mía”. A los argentinos nos va cada vez peor.

Dice el artículo 16º de la Constitución Nacional: “La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre, ni de nacimiento: no hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad. La igualdad es la base de las cargas públicas”.
Desgraciadamente para todos los que aún creemos en la Constitución y las leyes, la política argentina se ha tornado un oficio de ricos en un país que, vaya coincidencia, es cada día más pobre."

A propósito de la Carta Abierta en el programa de Víctor Hugo, les recomiendo leer el interesante artículo de Alfredo Leuco en perfil.com: AUTORITARISMOS COLORADOS. Con su habitual estilo y su agudo análisis, las líneas de Leuco trazan a las claras las idas y vueltas de los K con Chávez y su impacto sobre la situación interna, junto con las particularidades del sistema "billetera mata galán" que impera en la política argentina. No tiene desperdicios...