DATOS PERSONALES

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* Escritor y periodista especializado en los aspectos políticos de la globalización. * Presidente del Consejo del World Federalist Movement. * Director de la Cátedra de Integración Regional Altiero Spinelli del Consorzio Universitario Italiano per l’Argentina. * Profesor de Teoría de la Globalización y Bloques regionales de la UCES y de Gobernabilidad Internacional de la Universidad de Belgrano. * Miembro fundador de Democracia Global - Movimiento por la Unión Sudamericana y el Parlamento Mundial. * Diputado de la Nación MC por la C.A. de Buenos Aires

miércoles, 10 de diciembre de 2008


DE REPENTE, EL MUNDO

Publicado en el Diario "PERFIL" el 7 de diciembre de 2008


El lenguaje no engaña nunca. Los Kirchner, cada vez menos. Cuando Cristina Fernández afirmó “En estas cosas estábamos cuando de repente apareció el mundo y nos complicó la vida a los argentinos” puso en evidencia los supuestos en que se basa la extraña concepción del universo del kirchnerismo nac&pop, según la cual la Argentina y el mundo son cosas distintas y netamente separadas, con la Argentina fuera del mundo y yéndole notoriamente bien hasta que la inesperada aparición del mundo “nos complicó” (SIC). ¿De dónde se creía la Presidenta que provenía el extraordinario crecimiento K sino de las incomparables ventajas que nos ofreció el mundo por cinco años, y que hicieron que los países emergentes crecieran a una media global superior al 6%? ¿De dónde creía que salían las divisas con las que Asia nos compraban alimentos y hacía levitar el precio de las commodities sino de las ventas de manufacturas asiáticas a los Estados Unidos? ¿Y de dónde las compras masivas de los Estados Unidos y el 4,5% de crecimiento mundial de los últimos años sino de la burbuja financiera que acaba de estallar?
Curioso es que lo que sucede en un mundo que Argentina no integra afecte tan negativamente a la Argentina; tanto, como que la economía “real” sufra tanto por cosas que suceden en la economía “irreal”. Y dado que nada de lo que sucede en la sociedad global de la información y el conocimiento puede explicarse con las categorías del nacionalismo industrialista que aman los K, mejor es proceder como los brujos tribales y adjudicarle las culpas a una fuerza maléfica y, sobre todo, externa. No vaya a ser que “las cosas que nos pasaron a los argentinos” nos pasen de nuevo y los argentinos tengamos que sacar la conclusión –Dios no lo permita- de que algún tipo de responsabilidad tenemos en las catástrofes que periódicamente asolan el país. Ningún viento es favorable al navegante que no sabe a dónde ir. Por eso los Kirchner proceden a la navegación según el manual de los marineros chambones. Cuando el viento soplaba de cola reclamaban la admiración general por sus inusitadas habilidades oceánicas. Ahora que cambió y sopla de frente, como suelen hacer los vientos, es tiempo de culpar a la demoníaca globalización. Disimular los efectos benéficos de la globalización y acordarse de que la economía argentina es parte de una economía mundial progresivamente integrada sólo cuando el país se desmorona, principalmente, por sus propias desidias y errores, no sólo ha desvirtuado el análisis de las causas reales de la recuperación sino que hace que la idea de vivir con lo nuestro, paradigma sexual de la adolescencia, se transforme en un paradigma sin posibilidad de ser desmentido: cuando las cosas van bien el neodesarrollismo nac&pop lo atribuye a sus brillantes recetas; cuando van mal, la culpa la tiene el mundo, que reaparece cuando estábamos tan tranquilos. Intenta aprovechar así una creencia generalizada según la cual todo lo bueno que nos sucede a los argentinos proviene de nosotros mismos y todo lo malo viene de afuera; idea que acaso sea conveniente revisar después de un siglo de fracasos continuados prolongados ahora por la hazaña de rifar la más formidable oportunidad que el contexto internacional nos ha ofrecido de hacer de este-país, un país.

6 comentarios:

maby dijo...

Fernando: en estos tiempos de huracanes "K",pase algunos dias leyendo a Aristoteles( ya lo habia Hecho hace algun tiempo)y la vinculacion que el hace de la politica y la etica, valorando la primera como profesion y a la segunda subordinada a la anterior; siempre en la medida que la voluntad de cada individuo se subordine a la de la comunidad.
Seria imprescindible que etica y poltica caminen juntas, y que cada actor politico recuerde que su objetivo supremo es el bien de todos los ciudadanos.
Saludos

El sembrador dijo...

Fernando: A los Kirchner le hemos tenido mucha paciencia.Es hora de recurrir a organizmos internacionales. De otro modo parece que se viene una guerra civil.

Rafael Eduardo Micheletti dijo...

Me encantó este artículo Fernando. Te invito si tenés un poco de tiempo libre a pasar por mi blog. Es muy irrisorio ver cómo se acuerdan del mundo ahora que las cosas van mal cuando hasta hace poco daban a entender que podíamos vivir sin él. Y lo peor es que, luego de despreciar y descuidar sus relaciones con el mundo, ahora Cristina Kirchner, cuando las cosas van mal, sale de gira, no por los centros de inversiones más importantes del planeta, sino por Rusia, el país que según Transparencia Internacional posee las empresas más proclives a pagar coimas y sobornos en el exterior.

Saludos!

César dijo...

Si, desde hace un tiempo parece que hablar de ética parece ser cosa de viejas gordas de Barrio Norte; es decir, un asunto menor y cosmético no vinculado a la política real. Ya no solo tenemos que soportar a los chorros, sino que ahora la van de jactanciosos y cancheros...
Sembrador ¿que quisiste decir con "recurrir a organismos internacionales"?????
saludos

Francisco D'Anconia dijo...

Yo creo que esa frase de Kirchner de comienzos de su presidencia, cuando dijo "llegamos acá de pedo" tiene valor para el resto de la era K: pudieron mantenerse en el poder y ganar dos elecciones gracias al crecimiento económico extraordinario que "el mundo" nos estaba dando por la demanda de nuestras exportaciones. Básicamente los ayudó demasiado la suerte, y ahora que la situación internacional se complica, no dudan en echarle la culpa al mundo, en lugar de ver qué pudieron hacer ellos para prevenir acontecimientos como éste, en lugar de vivir en una fiesta peor que la del menemismo.

Discepolin dijo...

La culpa no es de los chanchos kirchneristas, sino del 48 por ciento que los votaron. Un pais en el que los votantes y los votados votan con giros de 180 entre elecciones y eligen a la misma gente no puede menos que estar como la Argentina.
San Martin la tenia clara: "seras lo que debes ser o no seras nada".
Esta claro porque no somos nada.