DATOS PERSONALES
- Fernando A. Iglesias
- * Escritor y periodista especializado en los aspectos políticos de la globalización. * Presidente del Consejo del World Federalist Movement. * Director de la Cátedra de Integración Regional Altiero Spinelli del Consorzio Universitario Italiano per l’Argentina. * Profesor de Teoría de la Globalización y Bloques regionales de la UCES y de Gobernabilidad Internacional de la Universidad de Belgrano. * Miembro fundador de Democracia Global - Movimiento por la Unión Sudamericana y el Parlamento Mundial. * Diputado de la Nación MC por la C.A. de Buenos Aires
lunes, 8 de abril de 2013
Dijo CFK en La Plata, sobre La Cámpora, luego de la masacre: "Me enorgullece que esta juventud crea de nuevo en la política".
Le paso a la PresidentA tres "datitos" del período 2007/2012 y un gráfico. Son del informe de IDESA sobre inundaciones y presupuesto.
1) El presupuesto asignado a los 3 programas de prevención de inundaciones urbanas pasó de $861 millones a $411 millones a precios del 2012.
2) En el mismo período, los subsidios otorgados a Aerolíneas Argentinas pasaron de $1 millón a $4.120 millones a precios del 2012.
3) El Estado nacional le otorga 10 veces más subsidios a Aerolíneas Argentinas que a los programas de mitigación de inundaciones urbanas.
O sea: de 2007 a 2012 el estado pasó de gastar 861$ en prevención de inundaciones por cada peso que gastaba en Aerolíneas a gastar 1 centavo por cada peso. Es 8696 veces menos!
Y este es el gráfico.
"PRESUPUESTO OBRAS ANTI-INUNDACIÓN vs AEROLÍNEAS CAMPORISTAS", de IDESA
Volvió la Juventud Maravillosa. Y con pecheras!
martes, 2 de abril de 2013
En el día de
los caídos en Malvinas quiero repudiar el uso innoble que se hace de su nombre
para legitimar las mismas ideas que los llevaron a la muerte.
El poeta español Jesús Munárriz lo dice mejor que yo.
EL SOLDADO
DESCONOCIDO
Desconocido el padre
del que me encerró aquí, debajo de la llama,
será el desconocido.
A mí me conocía todo el mundo en mi pueblo,
y eso que no es pequeño.
Me querían también. Y me han llorado
al darme por perdido.
Desconocidos los que me llamaron a filas,
me sacaron de casa, me vistieron de caqui,
me indilgaron un arma
y pretendieron que matara a gente
disfrazada también, aunque de otro color.
Procuraré escaquearme
pero en la guerra sólo los jefes se escaquean.
Tuve que disparar, también serví de blanco,
y durante algunos meses tuve suerte.
Más o menos la cosa era como aguantar
una tormenta en descampado,
sólo que los obuses y las bombas
tienen más mala leche que los rayos.
No sé como acabé. Algo me cayó encima
y me despanzurró como a un huevo un martillo
Pingajos de uniformes empaquetados
en una bolsa, como la basura,
sin identificar: así acabé, aquí estoy
Desconocido, claro, ni mi madre
me hubiera conocido.
Bueno morí está bien, todos tenemos
vocación de cadáver
y, cuando toca, toca,
pero ¿ quién fue el macabro que en vez de darme tierra,
como a tantos millones,
me emparedó entre mármoles,me plantó la llamita
y me dejó a merced de ilustres visitantes
con ofrendas florales a toque de trompeta
para siempre jamás?
Soldado nunca fui. Me uniformaron
para la degollina
¿Desconocido? Siempre
para ellos,
nunca para los mios.
Apaguen ese fuego por
favor;
arranquen de mi polvo
esas letras de bronce.
Más leve es de civil
la eternidad.
Jesús Munárriz
lunes, 1 de abril de 2013
Ya está mi última nota, La balada del padre Francisco, en La Nación http://www.lanacion.com.ar/1568070-la-balada-del-padre-francisco
PADRE FRANCISCO
Millones
de páginas se han escrito sobre las posibles consecuencias de la asunción de
Francisco para la Iglesia católica. Ríos de tinta han corrido sobre la
problemática relación del cardenal Bergoglio con el Gobierno. Premurosas, las
difamaciones han ido, fracasado, y venido, transformándose en resignada
aceptación de lo inevitable. De todo esto se ha escrito hasta el cansancio. Poco
y nada se ha dicho, en cambio, sobre el impacto para el mundo de la designación
de una de sus más importantes autoridades políticas. Nada que deba sorprendernos en un planeta
cuya principal religión es el nacionalismo; esa curiosa superstición que nos
permite creer que nuestro país prosperará en medio de espantosas crisis globales
y que nuestros hijos sobrevivirán aunque avance la proliferación nuclear y
estallen las consecuencias del cambio climático. El tema merecería varias
notas, pero me he prometido dedicar ésta al nuevo Papa. Déjenme cerrar la
cuestión, pues, diciendo que si continuamos construyendo un mundo cada vez más unificado
e interdependiente por la tecnología y la economía mientras seguimos enseñando a
los niños que el propio país es la medida de todas las cosas y sus intereses el
principio último que debe guiar nuestras acciones algo malo va a sucedernos
pronto. Después no digan que nadie les avisó.
En
tanto esperamos que esta vez el búho de Minerva alce su vuelo antes de que el mundo
explote, volvamos al Papa, cuya elección de nombre ha suscitado el mayor
entusiasmo religioso del que mi pobre corazón agnóstico es capaz. Me explico:
he vivido siete años en Italia y uno en Gubbio, patria del lobo, a pocos metros
de donde se produjo su encuentro con Francesco,
quien allí mismo alzó uno de los primeros leprosarios de la Historia. De manera
que mi alma anticlerical se ha rendido hace mucho ante el poverello de Asís y sus tres
maravillosos milagros: la paz, la armonía con la naturaleza y la opción a favor
de los pobres. Con semejante equipaje no es de extrañar que ningún Papa haya
querido utilizar antes su nombre...
Y
bien, ¿no son los valores franciscanos de paz, respeto por la naturaleza y
opción por los pobres la exacta contracara de las tres grandes crisis globales que
amenazan hoy al mundo? ¿Qué otra cosa que paz necesita un mundo agobiado por la
proliferación de armas de destrucción masiva? ¿Qué más que respeto por la
naturaleza precisa una humanidad extraviada en la corrupción de los unos y el
consumismo de los otros, y que corre el riesgo de provocar un colapso ecológico
planetario? ¿Qué otra cosa que cuidado por los desvalidos exige esta
civilización, la humana, a cuyo deslumbrante boom tecnoeconómico no ha
correspondido una mejora proporcional de las condiciones de vida de su mitad
más pobre?
Pero vayamos
más allá de los buenos deseos de las almas bellas. Pensemos en la actual crisis
económica. ¿Hablan en serio los economistas “progres” que proponen otra ronda
de copas keynesiana, es decir: una nueva burbuja de consumo primermundista capaz
de estimular nuevamente la producción de objetos con obsolescencia programada,
el reflorecer de esa gran fábrica mundial en que se ha convertido el Asia, la consiguiente
suba de las commodities y un nuevo auge de los BRIC? ¿No comprenden que es éste
el modelo que acaba de estallar, y que volver a él sólo puede llevar a
incalculables consecuencias en el plano ecológico y a una nueva crisis
financiera de consecuencias aún más devastadoras? ¿No han entendido el ABC de
la receta keynesiana: pasar de un modelo basado en el consumo individual de objetos
por los más ricos a otro centrado en la producción de bienes públicos; lo que
hoy implica: aire limpio y clima estable en todo el planeta, una computadora para
cada uno de los niños del mundo, agua, alimentos y medicinas para todos los
seres humanos, pasaje desde la era del automóvil a la del transporte público, abandono
del modelo de energía basada en fósiles, barata pero mortal, y aprovechamiento
de la potencia del viento, del sol, de las mareas?
Hablo
de un modelo de salida de la crisis basado en los valores franciscanos: 1) Austeridad en el Primer Mundo, con mejora
de la distribución de la riqueza y un nuevo paradigma de satisfacción social
que no dependa de la aceleración del cambio del lavarropas sino de trabajar
menos y mejor, en tareas más agradables y significativas que dejen tiempo para un
consumo ecológicamente sustentable, ya en desarrollo (alimentación gourmet, deporte
y cultura para todos, producción artística generalizada, turismo de corta
distancia, conciertos de fin de semana, clases de yoga, lecciones de tango). 2)
Paz, y redireccionamiento del
complejo industrial armamentista hacia la producción de insumos tecnológicos capaces
de cambiar la matriz energética antes de que el planeta estalle. 3) Opción por
los pobres, y una nueva economía llena de oportunidades dirigida a la
satisfacción de las necesidades básicas de esa mitad de la humanidad que carece
de lo elemental en medio del despilfarro generalizado.
¿Utopía?
Utopía es creer que nos salvaremos si no empezamos a recorrer cuanto antes este
camino. Y mentira es sostener que nos faltan recursos para hacerlo. Recursos, sobran.
Lo que falta es voluntad política. Lo que escasea es la generosidad y la
inteligencia de comprender que en un mundo global nosotros somos la humanidad,
y no una de sus tribus. Y de lo que carecemos es de instituciones a la altura
de las circunstancias, es decir: democráticas y globales, capaces de no
someterse a los cambios tecnoeconómicos en curso sino de dirigirlos en
beneficio de la supervivencia y el bienestar de todos los seres humanos.
Paz,
respeto por la naturaleza, opción por los pobres. ¿Será capaz el nuevo Papa de
hablar a todos los seres humanos con las palabras de Francesco? No a su rebaño,
ni a sus compatriotas. A todos los seres humanos. Y si así fuera, ¿serían
capaces los patriarcas de los demás credos de recoger ese guante? ¿Podremos dejar
atrás los demasiados siglos en que las religiones fueron una de las formas de
dividir a los hombres para avanzar hacia una nueva era en la que sirvan para
unirlos ante las amenazas generadas por una razón sin corazón y un corazón sin razones?
Acaso
haya más fe que inteligencia en esta esperanza. Sin embargo, pensando en la parábola
de Jorge Bergoglio, que creció en Flores y llegó a Papa, no puedo dejar de
recordar una de las canciones que marcaron mi adolescencia. Era de Pedro y
Pablo, se llamaba Padre Francisco, y terminaba
con esta invocación: “Padre Francisco/ salga
por Cristo/ a predicar/ una Justicia más audaz. Ya no habrá calma/ háblele al
alma/ del pueblo en pie/ Se necesita tanta fe/ sea usted capaz”.
miércoles, 13 de marzo de 2013
Ya está en La Nación mi columna de hoy, Los verdaderos kelpers, con el enigmático título de "La voluntad de los kelpers". http://www.lanacion.com.ar/1562525-la-voluntad-de-los-kelpers
Digan lo que
digan los populistas, no existe un solo tipo de soberanía sino dos. La primera,
heredera directa de idea de “soberano” que caracterizó a reinos e imperios de
la Antigüedad y el Medioevo, es la soberanía del monarca sobre un territorio y
sus habitantes. Sobra decir que es esta la acepción preferida por el gobierno
nacional, que considera que la democracia es una suerte de monarquía
plebiscitaria y no se priva de reducir los ciudadanos a clientes, esa versión
postmoderna del súbdito. ¿Y cómo no habría el kirchnerismo de intentar aplicar el
mismo concepto de soberanía monárquica que usa contra la Justicia, el Congreso
y los ciudadanos argentinos sobre los odiosos extranjeros que habitan Malvinas,
supuestos culpables de un crimen cometido cuando sus tatarabuelos aún no habían
nacido? Sin embargo, existe otro concepto de soberanía, siempre denigrado por
los monarcas. Es la soberanía de los ciudadanos, que no va de arriba hacia
abajo sino de abajo hacia arriba, y de la que se derivan las ideas de
democracia, que no es otra cosa que soberanía ciudadana sobre el poder
político; la de derechos humanos, que establece los límites que ese poder
político no puede violar, y la de autodeterminación de los pueblos, sobre la
que un grupo de españoles y descendientes de españoles fundaron este país hace
dos siglos. Democracia, derechos humanos y autodeterminación son nociones discutibles,
ciertamente, pero implican indudablemente que a ningún grupo humano puede imponérsele
un pasaporte, ni transformárselo en extranjero en la tierra que ocuparon sus
ancestros hace siete generaciones, ni obligárselo a aceptar un soberano que
rechaza.
¿Sostiene
nuestro canciller que los isleños son una “población trasplantada con fines
colonialistas por un imperio”? Desde luego. Se trata de un concepto notable, aunque
recuerda bastante algunas parrafadas de Los
Protocolos de los Sabios de Sión. En todo caso, es aplicable sin
restricciones a las familias Saavedra, Moreno y San Martín, así como a la
totalidad de la población trasplantada a
Sudamérica con fines colonialistas por un imperio, el español, cuyos descendientes consideramos nuestros
héroes nacionales por haber ejercido su derecho
a la autodeterminación. Para no mencionar que en un país en el que las
provincias preceden a la Nación es por lo menos curioso que se le niegue a
nadie el derecho a decidir si quiere formar parte de él o mantenerse a
prudencial distancia, por motivos que la Historia nacional y la realidad kirchnerista
hacen perfectamente comprensibles.
Entonces, ¿por
qué Malvinas? ¿De dónde nace la inacabable vocación por la “recuperación” de
unas islas que nunca formaron parte de la República Argentina? ¿Será acaso un
sentido de justicia reparatoria ante el atropello de los poderosos, según la
interpretación del malvinerismo? Es posible. Sin embargo, se desconocen
iniciativas similares del nacionalismo justiciero para devolver a Paraguay las partes del
territorio hoy argentino que le fueron arrebatadas en una guerra que acabó con
la vida del ochenta por ciento de la población masculina paraguaya y le robó a
ese país su destino cincuenta años después de que los ingleses tomaran Malvinas.
Mucho menos se conoce un entusiasmo igualmente extendido como para tratar con
dignidad a los Qom, habitantes originarios de territorios originalmente paraguayos
en los que hoy reina el cacique Gildo Insfrán y una versión argenta del Ku-Kux-Klan
hace de las suyas. ¿Se tratará de la necesidad de explotar los recursos que
encierran las islas? Sería una explicación creíble si no fuera por la ausencia
completa de toda política de exploración de los recursos del resto de la
plataforma del Mar Argentino a pesar del extraordinario éxito obtenido por
Petrobras en una zona geológica no muy diferente. ¿Será quizás el romántico
anhelo de ocupar enteramente el territorio nacional? Es una hipótesis concebible…
si no fuera porque vivimos en un país que, a siglo y medio de su fundación, es
todavía un inmenso desierto en el cual la mitad de los habitantes nos
amontonamos en un rincón. Lo digo con las mejores intenciones. No vaya a ser
que si se “recuperan” las Malvinas terminemos haciendo el papelón de dejarlas
desiertas o, peor que peor, los avispados clientes del estado kirchnerista reclamen
el afluir caudaloso de subsidios como condición para no dejarlas tan vacías
como a la pobre Patagonia…
Entonces… ¿qué
lleva al nacionalismo argentino a la obsesión por unas tierras que sumarían 1/245
parte al séptimo territorio nacional más grande del mundo? Y bien, las tres
principales razones por las cuales las islas Malvinas permanecen bajo dominio
inglés sugieren una respuesta: 1º) Una guerra perdida sin la cual, como demuestran
documentos desclasificados, las islas serían argentinas hace tiempo. 2º) La despreciable
política de ignorar la presencia de quienes las habitan, ninguneándolos con un
estilo que recuerda al Videla del “No están vivos ni muertos”; lo que conduce a
la opción forzosa entre la aceptación de la soberanía británica y la imposición
de la soberanía argentina. 3º) Una cláusula de la Constitución que proclama que
la soberanía argentina es innegociable,
lo que brinda excelentes argumentos a quienes sostienen que nuestro país no
plantea una negociación sino una rendición incondicional a sus razones.
Y bien, ¿quién
ha sido el autor de estas tres hazañas sin las cuales la posición británica
sería insustentable sino el propio nacionalismo argentino; ese patrioterismo encarnado
en las dos fuerzas que gobiernan casi ininterrumpidamente este país desde el
golpe de septiembre de 1930? ¿Quiénes, si no el Partido Militar y el Partido Populista,
nos han metido en este callejón aparentemente sin salida que combina la decadencia
interminable del país con la obsesión por un tema que todo análisis racional relega
a una importancia secundaria, para decir lo menos?
Agreguemos un
poco de Freud al análisis de las acciones pro-británicas del nacionalismo
argentino y obtendremos la respuesta a nuestro interrogante: ¿por qué,
Malvinas? La más elemental es que el nacionalismo no busca la recuperación de
las islas sino mantenerlas como “territorio irredento” para seguir
utilizándolas de justificador eterno de nuestro fracaso como sociedad, para
seguir usándolas como gran cortina de humo que oculta los dramáticos problemas
del país, para agitarlas con una mano, como hacen los magos, buscando atraer las
miradas y los odios sobre el chivo expiatorio extranjero mientras con la otra mano
se roban el país. El nacionalismo argentino quiere a las Malvinas irredentas con
el fin de ocultar que es aquí donde viven y gobiernan los responsables de
ochenta años de decadencia, perfectamente representados hoy por ese Partido
Populista que entró a la Casa Rosada de la mano del Partido Militar en el
inicio de las grandes tragedias nacionales. Y las quieren, además, como objeto
de culto que permita sostener una concepción obsoleta del mundo según la cual
la riqueza depende de los recursos naturales y no del desarrollo de las
capacidades intelectuales de los ciudadanos. Las Malvinas como gigantesco
diversivo nacional; arrinconadas en el rol de hermanitas perdidas con el fin de
mantener a la Argentina paranoicamente aislada de la naciente sociedad global
del conocimiento y la información, en tanto se sigue transformando a la ínfima
parte poblada de su territorio en una sucursal del conurbano. Así estamos, presos
de un régimen que cree que las votaciones son excelentes para elegir jueces
pero malas para decidir a qué comunidad desea pertenecer un grupo de personas. Súbditos
de un poder soberano especializado en decidir quiénes son pueblo y quiénes no.
Sometidos a quienes creen que un 54% legitima cualquier atropello pero el 99%
no habilita ninguna legitimidad. A merced de propietarios de saberes y legados que
establecen quiénes son gente que merece respeto y quiénes son simples enemigos
sin entidad ni derecho.
Democracia,
autodeterminación, derechos humanos. Si algún día la Argentina entra en la
Modernidad política, si alguna vez la soberanía de los ciudadanos sobre el
poder estatal reemplaza a la soberanía de los monarcas sobre los clientes, si
alguna vez dejamos de ser los verdaderos kelpers de la Argentina, acaso comprenderemos
la enormidad que implica la idea de que
las Malvinas sean argentinas independientemente de los deseos de sus
habitantes. Hasta entonces seguiremos padeciendo la misma maldición que -según Marx-
sufría el pueblo inglés que apoyaba los atropellos de la Corona Británica en
Irlanda: la de experimentar en carne propia el tratamiento destinado al
enemigo.
sábado, 9 de marzo de 2013
MORENOCARD
Medios, AFJPs, supermercados, lo que sea: la estrategia del kirchnerismo es siempre la misma. Y tiene tres etapas
1) En la primera etapa el kirchnerismo apoya, comparte y promueve todo tipo de abusos sobre los ciudadanos y consumidores
2) En la segunda etapa los K le atribuyen los desastrosos resultados a las "corpos" y los "monopolios" que hasta ese momento eran sus socios
3) En la tercera etapa el kirchnerismo crea un monopolio estatal controlado por la peor de las corporaciones: la Korpo.
Y ya está. A comerla, como dice el Diego.
El kirchnerismo es la Historia reducida a un drama en tres actos cuyas víctimas son los ciudadanos.
martes, 29 de enero de 2013
Mi nota de opinión Teoría y práctica del ponciopilatismo ya está en La Nación digital
http://www.lanacion.com.ar/1549864-teoria-y-practica-del-ponciopilatismo
http://www.lanacion.com.ar/1549864-teoria-y-practica-del-ponciopilatismo
lunes, 21 de enero de 2013
Entrevista DÍA DE CIERRE (diciembre 2012)
Los chicos de Día de Cierre, Juan Cruz Sanz y Lucas Morando, me hicieron en diciembre uno de los mejores reportajes de mi vida. Buenas preguntas y clima amable. ¿Qué más se puede pedir?
A los que siempre se quejan de que no me dejan hablar o de que "no tengo propuestas" les va a interesar. Está en http://www.youtube.com/watch?v=XS3WI4ls_W4&feature=youtu.be Ojalá que lo disfruten.
A los que siempre se quejan de que no me dejan hablar o de que "no tengo propuestas" les va a interesar. Está en http://www.youtube.com/watch?v=XS3WI4ls_W4&feature=youtu.be Ojalá que lo disfruten.
domingo, 20 de enero de 2013
SKYPE INTERVIEW BRIAN COUGHLAN-FAI ON UNPA – JAN 2013
Fernando Iglesias
AUDIO IN http://blog.unpacampaign.org/assets/Fernando-Iglesias-UNPA-Interview-5.mp3
Last week I spoke to Fernando Iglesias, a
writer and a member of the Argentinan Parliament from 2007 to 2011, who was
recently elected as chairman of the the council of the World Federalist
Movement. His books include “La modernidad global”, an analysis of the “complex
dynamics of globalization” published in 2011. Fernando is also a professor at
the Universidad de Belgrano in Buenos Aires and during his term in the
Argentinian Parliament, he was also Co-Chair for the Global South of the Parliamentary
Advisory Group of the Campaign for a UN Parliamentary Assembly.
We talked about world federalism, regional
integration, global challenges, the role of the nation-state, the meaning of
global democracy, global change and what the future might look like. The
discussion was supposed to last five minutes but instead we ended up
talking for over twenty!
Audio transcript of the interview
Today I’m speaking to Fernando Iglesias, a former
Member of the Argentinan Parliament and current chair of the World Federalist
Movement. Welcome to the UNPA Audio blog!
Hi Brian, nice to hear you.
We’ve been trying to get a hold of each other
for a while. We finally managed to get together, that is excellent. In July you
were elected as the chair of the council of the World Federalist Movement. For
our listeners, could you say in a few words what the World Federalist Movement
is about?
I was elected chair of the council of the World
Federalist Movement and this is a big responsibility as it is the first time
someone from the South has been elected, this is a sign of the times.
The World Federalist Movement is a very important
movement that tries to put on the table the question of the political
organization of our global world, meaning the idea of federalism which was
thought of as being a way of organizing national states. It is also
a great idea to be applied to the global world, meaning we should have
federalism at the regional level, maybe the European Union is the best example
– but we need also to have federalist structures at the global level. Then we
need to reform the United Nations, create new agencies and establish the rule
of law at the global level. The basic contribution of the World Federalist
Movement is the existence of political union inside the European Union – which
was originally only an economic project; meaning the European Parliament for
example, and also the campaign for the establishment of an International
Criminal Court was an initiative of the World Federalist Movement at the
beginnings of the 1990s…
…can I stop you there very briefly? The World
Federalist Movement has important programs on the International Criminal Court
and the Responsibility to Protect. So what do you think is the next important
milestone in the world federalist strategy – from that point of view – from the
International Criminal Court, Responsibility to Protect-point-of-view?
I think we should move towards two other goals, in
addition to the development of the International Criminal Court and
Responsibility to Protect - these two goals are, in my opinion, the
campaign for regional integration, meaning defending and promoting European
regional integration now, but also using this model for different regions of
the world which in different ways need something similar; need more political
union; need more agreement on the common interests of their citizens…
…sorry, Fernando. So the European Union is a
good example of the way things are going? Which other regions do you think
could go the same way or in the same direction?
I think that there are many
aspects of European integration that should be extended to other regions.
Not the general model which can change according to the local situation. When I
say European integration I mean a model of political integration with
supra-national institutions, a supra-national parliament, a supra-national
court of justice; meaning also the economic development but also the welfare
state. It’s very important to defend the European welfare state and not just to
defend it inside Europe but to promote this kind of welfare state all over the world.
This year you initiated a manifesto for global
democracy that was signed by a large number of intellectuals from around the
world, and you are also working on regional integration and a UN Parliamentary
Assembly. So you’ve talked a bit about regional integration. Now how do you
connect that to the UN Parliamentary Assembly? What does that look like?
A basic fact of the last 20 years was the
globalization of the economy and finances without the globalization of
politics; particularly democratic institutions. So we are living in an imbalanced
world in which finances and economy are very, very strong and politics is not.
So we need to regulate the global market and we need to make technological
improvements, this benefits all human beings all over the world and that is why
we need - in one way - to build this kind of supra-national
institutions, we need to democratize globalization. Meaning building democratic
institutions above the national and state level, meaning the regional and
global levels; that’s why we need a regional integration on the one hand and a
UN Parliamentary Assembly on the other hand.
So just to clarify: basically what you’re saying is
that on the one hand we have an integrated unified or nearly unified global
economy but on the other hand we have no political accountability and that
is the big imbalance…
…this is one of the
problems; and the crisis of 2008 – which is still continuing – shows that
you cannot manage a global economy through international agencies; you need global agencies and
you need these global agencies to be democratic, like the United Nations
Parliamentary Assembly. These are the kinds of agencies that should be created
inside the United Nations. We need these kinds of agencies not only for
economic reasons but also for ecological reasons; we need also to stop
nuclear proliferation; and we need to make decisions about a lot of global
crises and global trouble we are facing now; like criminality; trafficing of
drugs and people. That’s why we need to build these kinds of
global institutionsm, just as we built national institutions some
centuries ago.
And yet the manifesto you initiated starts off with
a statement that politics is standing still and resists the trend of
globalization and it seemed, perhaps 15 years ago, that the nation-state was on
its way out, that the nation-state was doomed, but now global politics has
become very nation-state centric again. How do we explain this? How can a UN
Parliamentary Assembly help us overcome this national-centric global governance
model?
The first thing we need is an explanation. Why are
we coming back to the past? I think that the world is facing now a kind of
challenge; the kind of challenges that Europe faced at the beginning of the
past century. When the international crises and global crises started at the
beginning of the 20th century, the first reactions were to be nationalistic:
“our country,” “our family,” needs to be kept safe from international affects.
The problem is: if you continue this way you’re going to face the same kind of
scenario of the European crisis during the first part of the past century when
everybody was focused on their own country.
Then you have
protectionism, you have nationalism, then you have crazy men like Hitler and
Mussolini starting to develop big armies and you need to do the same; and you
know, we know where all these forces go. So we need to stop that and apply a
different logic in which you keep national states – but you integrate national
states and national interests into a more complex order which is global. Which
is regional on the one hand, but which is global – and this is the
challenge of the 21st century. Because, if we don’t find the way
of managing nuclear proliferation, global warming, financial crises, in a
common way – in a participative and democratic way, we’re going to have the
same kind of craziness.
Fernando, I have one last question for you. You’ve
touched on this idea of a kind of a hierarchical structure. The nation-state at
the bottom, regional institutions in the middle, and the UN Parliamentary
Assembly on top. Is that kind of what you’re looking at? Is that an accurate
portrayal of the structures you envisage?
Well, I think there are so many processes going on.
For instance the G20. Ten years ago, the discussion was if global institutions
were meant to be! But now the real question is: these institutions which
already exist – meaning the World Trade Organization, G20, and the United
Nations Security Council etc. – the question is if these organizations are
going to be democratic or not; and this is a repetition of the history of the
world. Because national powers were not democratic at the beginning they
existed – and then they became democratic through the work of organizations,
citizens etc.
So we need to start something similar. We need to
think about developing democratic agencies. For sure the United Nations
Parliamentary Assembly would be perhaps the most emblematic one; but we also
need regional parliaments; and a real court of justice; and we need also
the International Criminal Court to be more balanced and be
strengthened in order to judge criminals, crimes against humanity
- like the war in Iraq, for instance. So there are so many ways.
What is very clear now is that there is a
general dissatisfaction about the way politics exists at the global level
and we need new answers, so, of course, a United Nations Parliamentary Assembly
– by the way, I was the chair of the parliamentary advisory group of the South
for many years and work together with the people who are developing this
amazing initiative. We need to push on with the participation of people, the
participation of citizens of the world , and this kind of initiative is crucial
in order to put this on the agenda.
The American Revolution, the French Revolution
these were all – even to some degree I suppose the Russian Revolution in 1917 –
these were all critical pivotal points. What is the equivalent breakthrough
moment for global democracy? Is there some kind of critical mass? Is there some
key pivotal moment? Has it maybe already happened? What would such a
breakthrough look like?
Well, firstly, I wouldn’t put together the Russian
Revolution with the French and American Revolutions. Focusing on these two last
ones, the French Revolution and the American Revolution appeared in a
moment of history that was very clear. It was a change from a civilization
which was based on agriculture and had a particular way of political structure,
meaning monarchy and the Pope etc., very hierarchical powers. Then
the techno-economic environment changes from agriculture to the industrial
revolution and then, of course, the old structures were not able to cope with
the challenges of the future, so I think that the French and American
revolutions were a way of adjusting the political system to the new conditions
that were created by industrialisation and now we are facing exactly the same
thing; because we are changing from the industrial society to a new global
society of knowledge, information, Internet, mass media, communication,
innovation. So the old structure of industrialism - meaning basically
national states and secondarily international organisations - are not able
to cope with the challenge of the future. If we’re not able to change, and
change in a fast way, we are going to face a very critical situation and I
have to say that at the moment the initiatives are all very valuable but
are still very far away from the objectives we need to achieve.
It sounds like you’re saying the breakthrough
moment has already occurred, the Internet, social media and the ability for
many millions of people to contact each other and exchange ideas; that
information revolution is already underway and that to some degree is what is
pushing the agenda forward.
Yes, yes, of course, of course! I mean nobody knew
that the Soviet Union was going to fail till the moment it failed and
these kinds of ongoing processes – you are building a critical mass and you
don’t know that something is really happening until it happens –
like in the Arab Revolutions, the Arab Spring, whatever.
Anyway, I think the real question now, for me, is:
are we going to be able to develop these kinds of new structures as fast as the
techno-economic situation changes the world? Because we are clearly – and
this is another assumption of the global democracy manifesto about the delay in
politics - we’re facing an amazing change in the techno-economic aspect of
life but the change in politics is very slow in comparison. So the problem is:
we’re in a similar situation to which Europeans were a century ago and could
face a big catastrophe before we arrive at the correct conclusions.
We need real input from civil society, from the
citizens, from the political system in order to change the order and build new
institutions, so this is the real question: whether we are going to arrive at
these new democratic global structures before a big crisis occurs or after?
Millions of lives, maybe the future of humanity, is at stake.
So we can do this the hard way or we can do it the
easy way. The easy way is to recognize our shared interdependence and to act on
it to create relevant institutions. The hard way is to have some kind of
global war or some kind of global ecological collapse and emerge out of that
and do the same thing anyway?
Yes, this is the point of history in which I think
we are… I could be wrong…
…no, I agree. I think you’re right. We’re very much
on the same page…
…in any case, if we’re going to face a disaster,
the point is to compare the end of the First World War and the end of
the Second World War. At the end of the First World War, the political decision
was to keep the politics and institutional organization of politics at the
national level and the results of such a wrong decision was the Second
World War.
In the meanwhile there were
many people – Altiero Spinelli, Lionel Robbins – who were working
hard keeping the mind on the need of creating some kind of federal union
of Europe and to overcome the national paradigm. At the end of the Second World
War, we have a catastrophe which was even worse than the
first but the right idea was inside the minds of many politicians
- Schumann, Jean Monnet – and the united Europe was built and the result
was – even if there are many things to say, Europe is in crisis etc.
- Europe has had a long period of peace and social progress and
economic development for sixty years. So the problem now at the global level is
this: at least if we’re going to face a global crisis, we need to develop the
right ideas for changing the world before or after the crisis.
Absolutely, let’s hope we go the easy way! We do it the easy way so we
don’t have to go through the birth canal of some kind of violent conflagration
or ecological collapse or something before we realize that we really all have
to pull together.
Fernando, thank you for chatting to me, I
appreciate you taking my call.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







